Una mujer relató ante el Tribunal de Juicio de Río Grande los episodios de violencia que asegura haber sufrido durante su relación con un hombre de 30 años, acusado de privación ilegítima de la libertad agravada. Describió golpes durante su embarazo, amenazas de muerte, persecuciones y el momento en que fue introducida por la fuerza en un automóvil. El imputado permanece detenido por incumplir las prohibiciones de acercamiento.
Un testimonio marcado por situaciones de violencia, miedo y reiterados intentos de alejarse de su pareja se escuchó este martes en el Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Norte. Una mujer reconstruyó ante los jueces cómo una relación que comenzó en marzo de 2021 terminó convirtiéndose, según su declaración, en una sucesión de agresiones físicas, amenazas y situaciones de control. Su relato forma parte del proceso judicial contra su expareja, acusada de haberla retenido contra su voluntad dentro de un automóvil hasta que intervino la Policía.
El acusado, identificado durante la declaración como Oyarzún, decidió no prestar testimonio al comenzar el debate oral. En cambio, la denunciante respondió las preguntas de las partes y describió diferentes episodios que, según sostuvo, ocurrieron durante los meses de convivencia. Entre los hechos mencionados se encuentran agresiones mientras estaba embarazada, restricciones para disponer de su dinero y situaciones en las que intentó buscar ayuda sin conseguir denunciar inmediatamente lo que estaba viviendo.
“Yo no manejaba plata, la manejaba él”
La mujer explicó que conoció al acusado a través de Facebook en marzo de 2021 y que, apenas un mes después, comenzaron a convivir en un departamento ubicado en la calle Fagnano. Al principio, según recordó, la relación transcurría con normalidad, pero las situaciones comenzaron a cambiar cuando quedó embarazada. Los primeros conflictos surgieron a raíz de los celos de su pareja por fotografías antiguas que conservaba en sus redes sociales.“Y esa fue la primer pelea donde empezó, digamos, todos los problemas de violencia”, declaró ante el Tribunal.
También contó que comenzó a trabajar en una heladería vinculada con la familia del acusado, pero que no tenía acceso directo al dinero que ganaba. Según explicó, su remuneración era depositada en una cuenta bancaria que manejaba su pareja. “Yo no tenía el sueldo, no estaba en blanco en la heladería y el sueldo, digamos, lo depositaban en su cuenta. Yo no manejaba plata, la manejaba él la plata”, manifestó.
Las amenazas de muerte durante un recorrido en automóvil
Uno de los episodios que describió ocurrió cuando ambos circulaban en un Fiat Cronos y el acusado comenzó a recriminarle una supuesta relación con otro hombre. Según la denunciante, la discusión derivó en un recorrido a gran velocidad hacia la zona de Cabo Domingo. Allí, sostuvo, comenzaron las agresiones físicas.“Y en El Cabo Domingo, pasando El Cabo Domingo bajó como en la máquina y ahí me empezó a pegar. Me rompió la ropa que tenía puesta, me tiró del pelo”, recordó.
La mujer relató que durante ese episodio también se produjo una situación de tensión con un ciclista que circulaba por el sector y que posteriormente continuaron por otro camino. Aseguró que las agresiones no terminaron en ese lugar, sino que siguieron cuando el acusado condujo hacia la zona de circunvalación. “Y ahí siguió pegándome, me decía que me iba a matar”, expresó ante los magistrados.
“Tenía la intención de pedir ayuda, pero no me animé”
Durante su declaración, la víctima recordó diferentes oportunidades en las que intentó escapar de las situaciones de violencia. En una ocasión, cuando su pareja la envió a buscar comida, decidió dirigirse a la guardia del hospital en lugar de regresar inmediatamente al departamento. Permaneció allí durante un tiempo, aunque finalmente volvió sin haber pedido asistencia.“Como que yo tenía la intención de pedir ayuda, pero no me animé. Estuve un montón de tiempo en la guardia del hospital y decidí volver”, contó.
En otro episodio, explicó que logró salir corriendo del departamento y esconderse cerca de una estación de servicio ubicada en la zona céntrica de Río Grande. Con poca batería en su teléfono y sin dinero, consiguió comunicarse con una compañera de la universidad, a cuya vivienda llegó en remís. Pasó la noche en ese domicilio y recibió el consejo de denunciar las agresiones, pero posteriormente retomó la relación.
Denunció que fue golpeada durante el embarazo
Uno de los momentos más delicados del testimonio estuvo relacionado con una agresión que, según declaró, sufrió en septiembre de 2021 durante una estadía en un hotel. La mujer aseguró que una discusión terminó con golpes que le provocaron lesiones visibles en el rostro y otras partes del cuerpo. También sostuvo que durante ese episodio perdió el conocimiento y recibió golpes en el abdomen mientras estaba embarazada.“Y me empezó a pegar ahí en la habitación del hotel. Y ese día fue que yo me desmayé y él ahí me pegó en la panza”, declaró.
La denunciante explicó que al día siguiente debía asistir al cumpleaños de su padre, pero que las marcas que tenía en el rostro le dificultaban encontrarse con su familia. Según su relato, el acusado le pidió que utilizara una gorra para ocultar las lesiones. También señaló que había comenzado a distanciarse de sus familiares porque frecuentemente tenía golpes en el cuerpo y buscaba excusas para evitar encuentros.
“Me metió al auto, a la fuerza”: el episodio que llegó a juicio
La mujer reconstruyó el episodio que constituye el eje de la acusación penal. Contó que, después de una serie de agresiones, había decidido no regresar al departamento que compartía con el acusado y pasar la noche en la casa de sus abuelos. Incluso había advertido a su hermana que, si no llegaba a determinada hora, debía comunicarse con la Policía.Según su declaración, esa noche se produjo una nueva situación violenta en la heladería donde trabajaba. Cuando ingresó una clienta, logró <spa
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