El aumento de locales sin ocupar refleja las dificultades que atraviesa el comercio de Río Grande. Ricardo Prinos, presidente de la Departamental local del Colegio de Martilleros, Tasadores y Corredores Públicos de Tierra del Fuego, estimó que la desocupación comercial alcanza al menos el 10%. En declaraciones a Radio Fueguina, señaló que este escenario afecta a las avenidas San Martín y Perito Moreno y a sectores del barrio Mutual, en contraste con años en los que casi no había inmuebles disponibles en el centro.
La retracción de las ventas aparece como el principal obstáculo para mantener abiertos los negocios. “Hoy el mayor problema que estamos teniendo es que no hay consumo, no hay ventas, entonces es bastante complicado poder sostener los alquileres”, explicó. Según detalló, los alquileres céntricos oscilan entre $2,5 millones y $5 millones mensuales, de acuerdo con las dimensiones y condiciones de cada propiedad. Alejarse del centro permite reducir ese gasto, aunque también supone una menor circulación de posibles clientes.
Frente a estas dificultades, algunos comerciantes recurren a las ferias para obtener ingresos que les permitan afrontar los costos de sus locales. Sin embargo, Prinos advirtió que esa alternativa tampoco asegura ventas suficientes. A los alquileres se suman los impuestos y los servicios, una combinación que presiona sobre emprendimientos afectados por la pérdida de poder de compra de la población.
La situación también limita la posibilidad de vender los fondos de comercio y recuperar lo invertido. Prinos explicó que la clientela constituye parte del valor de un negocio, pero resulta difícil sostener esa valoración cuando la actividad cae. Ante la falta de interesados, las inmobiliarias aconsejan a los propietarios flexibilizar las condiciones de alquiler: “Es preferible llegar a un buen acuerdo, y no tener el local cerrado por 5, 6, 7 meses, porque eso es una pérdida para el propietario”, sostuvo.
El martillero describió jornadas sin operaciones en distintos comercios y planteó que el deterioro requiere atención. “Creo que Río Grande está en una emergencia económica y esto no hay que dejarlo de ver porque realmente es así. Es bastante preocupante”, expresó. Su diagnóstico reúne dos problemas que se profundizan: comerciantes con dificultades para sostener sus gastos y propietarios expuestos a períodos prolongados sin ingresos.
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