El Hospital Regional Río Grande cuenta hoy con cinco pediatras, frente a los doce que trabajaban en el servicio hace cuatro o cinco años, según Juan Navoni, bioingeniero e integrante de la comisión directiva del Sindicato de Profesionales de la Salud (SIPROSA). En diálogo con el programa Buscando el Equilibrio, de Radio Provincia, explicó que cada día se necesitan dos pediatras para la guardia externa y uno para la interna, además de quienes atienden en consultorios. En Clínica Médica, estimó que hay cuatro profesionales para una dotación que debería ser de siete u ocho.
Para cubrir las guardias, el hospital recurre a médicos itinerantes y el personal de planta debe asumir más turnos. Navoni señaló que un médico del plantel cobra alrededor de $128.000 por una guardia de 24 horas en emergencias, mientras que a un itinerante se le ofrecen unos $700.000 por guardia. El dirigente destacó que quienes llegan de otras provincias ayudan a sostener la atención. “Lo ideal sería tener un staff de profesionales propios dentro del hospital”, expresó.
SIPROSA llevó a los ministerios provinciales de Economía y Salud un reclamo por una pérdida salarial que calcula en el 5,3%. También pidió que el sueldo básico se tenga en cuenta al fijar el valor de las guardias. Según Navoni, en la paritaria participan ATE, UPCN y ATSA, mientras que los profesionales de la salud carecen de representación propia para discutir esos adicionales. La mesa técnica sobre guardias sigue abierta, aunque todavía no tiene fecha para su próximo encuentro.
El costo de la vivienda también dificulta la incorporación de profesionales. Navoni señaló que el adicional por alquiler es de $200.000, mientras que una vivienda en Río Grande o Ushuaia puede costar cerca de $1.000.000 mensuales. Agregó que un médico con 15 o 20 años de trayectoria puede cobrar casi lo mismo que uno recién incorporado. En ese contexto, defendió la dedicación exclusiva porque facilita los reemplazos y permite que profesionales de distintas disciplinas trabajen juntos en el hospital.
La reducción de los equipos coincide, según el dirigente, con una mayor demanda de atención pública. En Río Grande hay unos 18 puestos de diálisis y algunos días el servicio trabaja en tres turnos. Navoni también describió dificultades con el abastecimiento de materiales y mencionó una consecuencia concreta para la atención. “En un momento el laboratorio no pudo funcionar porque le faltaban reactivos”, recordó.
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