La geóloga e investigadora del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), Cristina San Martín, alertó sobre la existencia de procesos de erosión y desprendimiento de bloques en los taludes ubicados detrás de los edificios del barrio Procrear, en el sector de Monte Gallinero, y consideró necesario avanzar con medidas preventivas para reducir los riesgos para los vecinos y la infraestructura del lugar.
En diálogo con FM Del Pueblo, la especialista explicó que fue convocada por la preocupación de residentes que venían observando cambios en el terreno y la caída frecuente de material. “Lo que hice fue una descripción de los procesos que están ocurriendo y del material que se está movilizando. No es un estudio de estabilidad del talud, pero sí es evidente que hay material que está cayendo todo el tiempo”, señaló.
San Martín indicó que el terreno está compuesto por sedimentos de diferentes tamaños, entre los que se encuentran bloques de roca de entre 10 y más de 30 centímetros, cuyo peso puede superar los 20 kilogramos. Explicó que las lluvias intensas registradas durante los últimos meses favorecen la remoción de los sedimentos que sostienen esas piedras, provocando que pierdan estabilidad y se desprendan. “Son bloques que pueden caer desde varios metros de altura, tomar velocidad y generar lesiones importantes”, advirtió.
La investigadora señaló que los taludes se encuentran a pocos metros de las veredas y de las zonas de estacionamiento, por lo que el riesgo no se limita a los niños. “Una piedra de esas características puede lastimar a cualquier persona o provocar daños en vehículos y otros bienes. Es un peligro para todos”, sostuvo.
Además, indicó que los vecinos detectaron que la pendiente del terreno se fue modificando con el paso del tiempo, volviéndose más vertical y perdiendo capacidad de contención. También se registraron pequeños deslizamientos y flujos de barro, producto del agua acumulada y la saturación de los sedimentos. No obstante, aclaró que, por las características del terreno y la ubicación de las construcciones, no existen evidencias de que los edificios corran riesgo estructural.
La especialista agregó que la acumulación de sedimentos está afectando parte de la infraestructura del barrio, como desagües pluviales y una cámara de inspección cloacal ubicada al pie del talud. “Es importante atender también estas instalaciones para evitar problemas mayores”, señaló.
Respecto de las posibles soluciones, San Martín sostuvo que una alternativa sería reducir la pendiente mediante movimientos de suelo, aunque reconoció que se trata de una intervención compleja. Otra posibilidad sería instalar estructuras de contención adecuadas, como muros de gaviones. “Los vecinos colocaron mallas plásticas por iniciativa propia, pero no son suficientes para detener bloques de gran tamaño”, explicó.
Finalmente, consideró que, si bien podrían realizarse estudios más profundos para evaluar la resistencia del terreno y descartar deslizamientos de mayor magnitud, ya existen elementos suficientes para justificar intervenciones preventivas. “Con lo que se observa actualmente ya hay herramientas para tomar medidas y disminuir el peligro para las personas y la infraestructura ubicada al pie del talud”, concluyó.
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