La actividad comercial en Ushuaia transita un período de fuerte debilitamiento, marcado por la baja en las ventas, la retracción del consumo y el enfriamiento general de la economía local. Desde el sector empresario advierten que el escenario actual no solo impide una recuperación, sino que además compromete la sustentabilidad de muchos negocios.
Claudia Fernández, dirigente de la Cámara de Comercio de Ushuaia y representante de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), explicó que el principal problema es la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, que reduce de manera directa el movimiento en los comercios. “Cuando los ingresos no alcanzan, lo primero que se ajusta es el consumo”, señaló.
A este fenómeno se suma el impacto de las definiciones económicas tanto a nivel nacional como provincial. La combinación de las políticas impulsadas por el gobierno de Javier Milei y las decisiones de la gestión fueguina encabezada por Gustavo Melella generó un contexto que, según los comerciantes, resulta cada vez más adverso para las pymes locales.
El deterioro del mercado laboral refuerza este cuadro. Datos del Centro de Empleados de Comercio (CEC) indican que durante el último año se perdieron alrededor de 160 puestos de trabajo en la provincia, lo que no solo afecta a las familias involucradas, sino que también contrae aún más la demanda interna.
Desde el sector también remarcan el peso creciente de los costos logísticos, especialmente el transporte, junto con la menor circulación de dinero en la plaza y la apertura comercial que expone a los comercios fueguinos a una competencia externa más intensa, muchas veces en condiciones desiguales.
Además, la reducción de beneficios fiscales vinculados al régimen de promoción industrial y la caída de transferencias de fondos nacionales impactaron en toda la estructura productiva provincial, debilitando a las pequeñas y medianas empresas que operan en un territorio con altos costos estructurales.
Frente a este panorama, la Cámara de Comercio de Ushuaia comenzó a trabajar en nuevas herramientas de incentivo para reactivar el consumo local. La expectativa del sector es que, con acciones de promoción y políticas que contemplen las particularidades geográficas y económicas de la provincia, sea posible frenar la tendencia descendente y reconstruir el dinamismo del comercio fueguino.
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