La demanda de asistencia social volvió a crecer en Ushuaia y refleja un escenario cada vez más difícil para muchas familias. En el barrio Andorra, el comedor El Rinconcito del Fin del Mundo acompaña actualmente a 75 familias, una cifra superior a la registrada a fines del año pasado, cuando asistía a poco más de 50.
La referente del espacio, Zulma Paredes, advirtió que en las últimas semanas se incrementó la cantidad de vecinos que se acercan en busca de alimentos y otros elementos básicos. Según señaló, la situación se agravó no solo entre personas sin empleo, sino también entre familias que cuentan con trabajo formal, pero cuyos ingresos ya no alcanzan para cubrir el costo de vida.
“Antes teníamos pobres sin trabajo y ahora tenemos pobres con trabajo”, expresó Paredes, al describir el cambio que observa en la realidad social de la ciudad. En ese sentido, sostuvo que el panorama es “bastante complejo” y que cada vez resulta más difícil responder a todas las necesidades.
El comedor recibe una entrega mensual de mercadería por parte del Gobierno provincial y también cuenta con el acompañamiento de un grupo de jubiladas y del Banco de Alimentos de Tierra del Fuego. Paredes remarcó que esos aportes son fundamentales para sostener la asistencia, aunque reconoció que los recursos no alcanzan para cubrir la totalidad de la demanda.
“Hoy estamos clasificando para poder ayudar al que más lo necesita porque no nos da para ayudar a tanto”, explicó la referente. Además, destacó que las propias familias que reciben asistencia colaboran con distintas tareas dentro de la fundación, como cocinar, limpiar o lavar las ollas.
El espacio comunitario también continúa acompañando a familias afectadas por incendios, mediante la entrega de colchones, ropa de cama, toallas y utensilios. Sin embargo, Paredes indicó que gran parte de esos elementos se agotaron durante los últimos meses y que ahora comenzaron nuevamente a reunir donaciones.
Otra de las preocupaciones planteadas por la referente está vinculada con la falta de empleo entre los jóvenes. Señaló que muchos chicos no encuentran oportunidades laborales y que esa situación genera desánimo, frustración y falta de perspectivas. “Hay que abrir puertas para que puedan adquirir experiencia”, sostuvo.
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