El reciente sismo registrado en el Pasaje de Drake volvió a poner el foco en la actividad geológica del extremo sur. Aunque no se reportaron daños en zonas pobladas, el episodio reactivó las consultas sobre el riesgo sísmico en Tierra del Fuego. En ese contexto, el científico Alejandro Montes (UNTDF–CADIC) explicó el alcance de los estudios recientes y advirtió sobre los sectores más sensibles.
Según detalló, en las últimas semanas circuló información a partir de un trabajo realizado por colegas chilenos sobre el sistema de fallas Magallanes-Fagnano. “Ellos lo que identificaron fue un sector de las fallas a partir de los cuales hay como acumulación de energía que podría liberarse de manera súbita. Esto no es nuevo en realidad, es algo que sabemos, pero lo interesante de este último trabajo es que tiene dato instrumental”, señaló. El estudio, explicó, incorpora mediciones precisas que permiten calcular dónde la energía podría liberarse.
Para Montes, lo más relevante es que el informe volvió a instalar el tema en la agenda pública. “Lo bueno de este trabajo que realizó la gente de Chile es que puso de vuelta en agenda esta situación de que vivimos en una zona sísmica y vale la pena que todos los que habitamos esta zona seamos conscientes de eso”, remarcó. Además, subrayó que el impacto de un sismo depende del tipo de suelo y del lugar donde se encuentre cada persona: “Cuando hay un sismo depende sobre qué litología, sobre qué sedimentos, sobre qué sustrato vos estás parado, el sustrato se va a mover más o se va a mover menos”.
El especialista también advirtió sobre el riesgo en zonas de ladera. “Si estás en una ladera muy escarpada, que tiende a haber caídas de roca y otros procesos típicos de las laderas, lógicamente estás más expuesto a los peligros de un sismo”, indicó. En ese sentido, mencionó estudios realizados junto a la UNTDF, el CADIC y la Universidad de San Juan, donde identificaron grandes deslizamientos en sectores cercanos a la Ruta Nacional Nº 3, particularmente hacia el oeste del Monte Olivia y en el Paso Garibaldi. De activarse por un evento sísmico, esos movimientos podrían afectar tramos extensos de la ruta.
En cuanto al ámbito urbano, explicó que no existen evidencias de deslizamientos de gran magnitud dentro de la ciudad, aunque sí advirtió sobre otro fenómeno: la amplificación de ondas sísmicas. “Tenemos sustratos muy poco consolidados en algunos sectores y eso hace que cuando arriba la onda sísmica, luego un sismo, el sustrato se movilice, amplifique la onda sísmica en superficie”, sostuvo. A diferencia de lo que ocurre sobre roca dura, en áreas con turbales o sedimentos glaciales más recientes “tienden a moverse, tienden a amplificar las ondas sísmicas con mayor facilidad”.
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