El rescate de un turista italiano que se lesionó durante una excursión a Laguna Esmeralda reabrió el debate sobre quién debe afrontar los gastos de los operativos de emergencia. Desde la Comisión de Auxilio de Ushuaia confirmaron que las empresas turísticas no pagan por las intervenciones, aunque estas requieran numerosos rescatistas, vehículos y equipamiento especializado.
Un accidente ocurrido en uno de los senderos más visitados de Ushuaia volvió a poner sobre la mesa una discusión que va más allá de la asistencia a personas lesionadas en la montaña. Mientras las agencias turísticas comercializan excursiones hacia distintos atractivos naturales, los operativos de rescate continúan siendo realizados sin que exista un mecanismo efectivo para trasladarles los costos de esas intervenciones. La situación quedó nuevamente expuesta tras el auxilio de un visitante italiano de 39 años que sufrió una lesión en una pierna cuando regresaba de Laguna Esmeralda.
El procedimiento se desarrolló durante la tarde del lunes y demandó la movilización de aproximadamente 15 personas, entre rescatistas y personal encargado de la coordinación. El turista participaba de una excursión contratada a una empresa privada cuando sufrió una lesión que le impidió continuar caminando. Ante la imposibilidad de completar el recorrido, la agencia solicitó la intervención de los equipos de emergencia.
Walter Ruano, subdirector de Defensa Civil Municipal e integrante de la Comisión de Auxilio de Ushuaia, explicó que actualmente los operativos se realizan sin cobrarles a las agencias responsables de las excursiones ni a las personas asistidas. Esta modalidad se mantiene incluso cuando las intervenciones demandan importantes recursos humanos, materiales y logísticos. La situación genera interrogantes sobre la participación económica que deberían tener las empresas que desarrollan actividades comerciales en los senderos fueguinos.
"A nosotros nos llaman y salimos", expresó Ruano al describir el funcionamiento del sistema de emergencias. También confirmó que por los procedimientos realizados "no se les pasa ningún precio", independientemente de la cantidad de personal o equipamiento que resulte necesario movilizar.
Un accidente que requirió un importante despliegue
La emergencia comenzó alrededor de las 17:10, cuando la empresa turística comunicó que uno de sus pasajeros había sufrido una lesión durante el regreso desde Laguna Esmeralda. El hombre se encontraba en un sector boscoso, después de atravesar el área de turbal, y presentaba un dolor intenso en una de sus piernas. Aunque inicialmente sus acompañantes intentaron ayudarlo a continuar, finalmente resultó imposible que avanzara por sus propios medios.A partir del aviso se activó el protocolo de rescate y ocho integrantes de la Comisión de Auxilio ingresaron al sendero para localizar al turista. Otros miembros del operativo permanecieron en la base para coordinar las comunicaciones, organizar el apoyo logístico y acompañar las tareas de evacuación. En total, el procedimiento involucró a unas 15 personas.
Una vez que llegaron hasta el visitante, los rescatistas realizaron las primeras maniobras de asistencia e inmovilizaron la extremidad lesionada. Posteriormente, organizaron su traslado en camilla a través del sendero hasta alcanzar el punto de acceso. El terreno y las dificultades propias del desplazamiento por una zona natural hicieron necesaria la intervención coordinada del personal especializado.
Durante el procedimiento, la empresa turística ofreció colaborar y envió entre cuatro y cinco personas adicionales. Sin embargo, cuando ese refuerzo estuvo disponible, el equipo de rescate ya había avanzado con la evacuación y no fue necesario incorporarlo a las tareas. Finalmente, el turista fue trasladado por la propia agencia en un vehículo particular hasta una clínica, sin requerir una ambulancia.
Las empresas no afrontan los gastos de los rescates
Más allá de la resolución de la emergencia, el episodio volvió a evidenciar una situación que preocupa por los recursos necesarios para sostener este tipo de intervenciones. Cada salida implica disponer de rescatistas, medios de transporte, equipos de comunicación, elementos de inmovilización y personal que permanece coordinando el procedimiento. En determinadas circunstancias, las operaciones pueden adquirir una complejidad todavía mayor y requerir asistencia aérea, con el consecuente incremento de los costos.Actualmente, esos gastos no son recuperados mediante cobros a las agencias turísticas, incluso cuando el accidente ocurre durante una excursión comercial. Ruano confirmó que no se factura el servicio a las empresas ni a los visitantes asistidos. De esta manera, los equipos de emergencia continúan respondiendo a los pedidos de auxilio sin contar con una herramienta efectiva que permita recuperar los recursos empleados.
Durante la entrevista también se hizo referencia a una iniciativa que ya fue aprobada, pero que todavía permanece pendiente de reglamentación. El proyecto contempla abordar los costos derivados de los operativos de rescate, aunque su falta de implementación impide que actualmente se aplique un mecanismo de recupero de gastos. Mientras esa situación no se resuelva, las intervenciones seguirán desarrollándose bajo la modalidad vigente.
La discusión adquiere especial importancia en una ciudad donde las excursiones hacia lagunas, glaciares y senderos de montaña forman parte de la actividad turística. Los servicios de emergencia deben permanecer preparados para responder ante accidentes, independientemente de que los involucrados sean excursionistas particulares o pasajeros de una empresa. Sin embargo, el debate pendiente gira alrededor de cómo financiar los procedimientos cuando están vinculados con actividades comerciales.
Prevención en los senderos de montaña
Ruano también destacó que las condiciones meteorológicas favorables contribuyeron a disminuir la cantidad de intervenciones durante las últimas semanas. No obstante, advirtió sobre la necesidad de mantener las precauciones durante las caminatas, especialmente en sectores donde el terreno presenta irregularidades, superficies húmedas y dificultades para desplazarse. El uso de calzado apropiado, indumentaria adecuada y la atención permanente al recorrido son aspectos fundamentales para reducir los riesgos.El rescate del turista italiano finalizó con su evacuación y posterior traslado a un centro médico, pero dejó nuevamente abierta una discusión que todavía no encuentra una respuesta concreta. La Comisión de Auxilio continúa interviniendo cada vez que recibe una emergencia, mientras permanece sin resolver la posibilidad de que las empresas turísticas contribuyan económicamente a los operativos que involucran a <span data-d
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