De acuerdo a los datos oficiales, a lo largo de la temporada se contabilizaron 495 recaladas correspondientes a más de 60 embarcaciones, lo que permitió el arribo de unos 135 mil pasajeros. Este movimiento turístico tuvo un impacto directo en la actividad económica local, especialmente en los sectores vinculados a servicios, comercio y excursiones.
La operatoria del puerto durante este período estuvo bajo la órbita de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, organismo que tomó intervención administrativa a mediados de enero con el objetivo de reorganizar el funcionamiento del puerto y garantizar la continuidad de los servicios. Desde entonces, se implementaron distintas medidas orientadas a mejorar la operatividad, entre ellas la organización del tránsito pesado dentro del predio, un sistema coordinado para el control de maniobras y mayores condiciones de seguridad para los cruceristas.
Uno de los aspectos que se destacó desde la gestión fue la reducción de costos operativos a partir de una reconfiguración del personal. Según se informó, las tareas se llevaron adelante con un equipo reducido de trabajadores fueguinos, lo que permitió optimizar recursos y disminuir significativamente el gasto en comparación con la estructura anterior.
A partir de ese escenario, las autoridades definieron avanzar con un plan de obras destinado a mejorar la infraestructura portuaria. Entre los trabajos proyectados se incluyen la ampliación de la red eléctrica, mejoras en el sistema de provisión de agua potable, la renovación de defensas y la reparación de sectores clave del muelle.
En ese marco, se anticipó que en los próximos días se lanzará una licitación pública para la renovación del sistema de defensas del muelle comercial, una obra que será financiada con recursos generados por la propia actividad portuaria y que contará con un plazo estimado de ejecución de nueve meses. El proyecto contempla el reemplazo de estructuras deterioradas, la instalación de nuevos elementos de protección y la reparación de componentes estructurales.
Además, durante la intervención se concretaron trabajos considerados estratégicos, como la recuperación del sistema de balizamiento del muelle y la puesta en funcionamiento de un grupo electrógeno que permanecía fuera de servicio desde hacía más de dos años.
Desde la Agencia Nacional de Puertos y Navegación indicaron que el objetivo es avanzar hacia la modernización del puerto, adecuándolo a estándares internacionales que permitan fortalecer tanto la logística de cargas como el crecimiento del turismo de cruceros, un segmento clave para la economía de Ushuaia.
Con estos resultados y proyectos en marcha, la ciudad cerró una nueva temporada consolidando su rol dentro del circuito internacional de cruceros y proyectando mejoras para sostener ese posicionamiento en los próximos años.
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