La construcción atraviesa una profunda crisis en Tierra del Fuego, con más de mil trabajadores desocupados y prácticamente ningún proyecto de importancia en marcha. El secretario general de la UOCRA provincial, Julio Ramírez, advirtió que durante todo 2026 el sector no alcanzó siquiera los cien puestos laborales activos.
En declaraciones a FM Aire Libre, el dirigente describió al actual invierno como el más complicado que recuerda la actividad. Explicó que, en años anteriores, las empresas mantenían trabajos internos o pequeños proyectos que permitían conservar parte de las fuentes laborales, pero afirmó que en esta oportunidad la paralización es casi absoluta.
Actualmente, el único frente de cierta magnitud se encuentra en la nueva usina de Ushuaia, donde trabajan entre 15 y 20 obreros. Las tareas están concentradas en la preparación de los cimientos y la infraestructura necesaria para instalar los equipos que ya llegaron a la ciudad.
Ramírez estimó que la obra de la central eléctrica podría extenderse durante un año o incluso algunos meses más. Sin embargo, aclaró que la cantidad de personas contratadas resulta insuficiente frente al número de desocupados. En las temporadas de mayor movimiento, recordó, el gremio llegó a registrar más de mil trabajadores con empleo simultáneamente.
Las pequeñas construcciones privadas tampoco logran revertir el panorama. Según detalló, la mayoría ocupa solamente a cuatro o cinco personas. Para septiembre existe la posibilidad de que comience la construcción de un galpón en el predio de Tecnomyl, aunque sería un proyecto reducido, con una duración estimada de cinco o seis meses y escasa demanda laboral.
La actividad vinculada con el sector petrolero también permanece prácticamente detenida. Tras el cambio de concesión de las áreas hidrocarburíferas, existía la expectativa de reincorporar a más de 250 trabajadores, pero el ingreso de personal avanza lentamente. En la actualidad apenas hay tres o cuatro obreros realizando tareas de pintura, limpieza y mantenimiento.
El dirigente expresó además sus dudas sobre el empleo que podría generar una futura reactivación petrolera. Consideró que las nuevas modalidades de trabajo permitirían a una sola persona desarrollar tareas que anteriormente requerían varios empleados. Tampoco existen novedades sobre gasoductos u otros proyectos energéticos que podrían incorporar mano de obra de la construcción.
De acuerdo con Ramírez, no hay obras públicas relevantes en ejecución por parte de la Provincia o de los municipios, ni licitaciones de envergadura previstas para los próximos meses. Responsabilizó al Gobierno nacional por la interrupción del financiamiento y por la falta de recursos para finalizar proyectos que ya habían comenzado.
Frente a este escenario, el titular provincial de la UOCRA aseguró que no observa señales de recuperación para el segundo semestre. Con la obra pública paralizada, una inversión privada limitada y más de mil personas esperando una oportunidad laboral, definió la situación como el peor momento vivido por la construcción fueguina en las últimas décadas.
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