El Día Mundial Contra el Trabajo Infantil de 2020 se centrará en el impacto de la crisis actual en el trabajo infantil.
La pandemia de salud de COVID-19 y el consiguiente impacto económico y de mercado laboral están teniendo un gran impacto en la vida y los medios de vida de las personas.
Lamentablemente, los niños suelen ser los primeros en sufrir. La crisis puede empujar a millones de niños vulnerables al trabajo infantil.
Se estima que ya hay 152 millones de niños en situación de trabajo infantil, de los cuales 72 millones realizan trabajos peligrosos. Estos niños ahora tienen un riesgo aún mayor de enfrentar circunstancias aún más difíciles y de trabajar más horas al día.
El “Día mundial contra el trabajo infantil” fue lanzado en 2002 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como una oportunidad para que los Estados trabajen en conjunto con los distintos sectores de la sociedad, para coordinar líneas de acción contra la explotación económica y cualquier trabajo que pueda ser peligroso para su pleno desarrollo; educativo, físico, mental, espiritual, moral o social.
En 2002 los Estados de la región, a través de la “Declaración de Presidentes Sobre Erradicación del Trabajo Infantil en los Países del MERCOSUR”, han manifestado su compromiso para fortalecer los Planes Nacionales de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil. En concordancia, en 2006 se aprobó el “Plan Regional Para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil en el MERCOSUR” con el objeto de formalizar la articulación de políticas regionalmente con la identidad propia del MERCOSUR para dar respuesta a las exigencias económicas, sociales, laborales y culturales.
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