Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido

Click aquí para activar las notificaciones y recibir las noticias directamente en su escritorio.

Interes General

Autosabotaje: el enemigo dentro de nosotros mismos

La baja autoestima y el autosabotaje constituyen una realidad capaz de devorar todo potencial humano, toda valoración e integridad personal. La ausencia de confianza en uno mismo y la inseguridad se acompañan, a menudo, de una voz interna que nos dice, casi a cada instante, que somos demasiado falibles, que no lograremos nada, que es inútil tener esperanza e ilusión. Nunca faltan los pensamientos limitantes, las evaluaciones negativas y la autocrítica cruel. Generalmente actuamos como enemigos propios en algún momento del día. El autosabotaje es la tendencia a ponerse, en el camino hacia metas y objetivos propuestos, trabas, límites y complicaciones a uno mismo. Se transforma en un conflicto importante cuando le otorgamos a esa voz debilitante, lugar permanente en nuestras vidas.

 

La pobre consideración hacia nosotros y el boicot a nuestra persona están relacionados. Todo responde a un enfoque mental, casi crónico, centrado en el fracaso, en la debilidad y en el abandono. Hay, por así decirlo, \"cierto virus en nuestro cerebro\" que interfiere en proyectos, destruye sueños y nos convierte en algo que no nos gusta. Sin embargo cada uno sigue siendo quien erige su autoestima y valida su propia riqueza de ser humano.

No atrevernos a un desafío o renunciar a algo, por miedo a fallar, también debilita nuestra autoestima. Urge entonces disponer con inteligencia nuestras fuerzas. Ser proactivos, terminar lo que empezamos, adquirir compromisos y encontrar formas de disfrutar senderos, genera una elevada satisfacción; reaccionar siempre ante lo que nos duele, nos preocupa o nos asusta. Nadie más lo hará por nosotros. Es más, en nuestra cotidianidad siempre sucederán cosas que nos pondrán a prueba, que requerirán de nosotros el saber reaccionar, adaptarnos y responder. Se necesitan grandes dosis de responsabilidad con uno mismo.

Es prioritario, también, que aprendamos a ser muy compasivos con nosotros para tolerar los errores y lo bastante exigentes como para crecer cada día. Superar el autosabotaje no es un capricho, es salud. Muchas personas, cuando están a punto de alcanzar su objetivo, comienzan a flaquear. Las dificultades no llegan del exterior; muchas están dentro de nosotros.

Alguien con baja autoestima no se permite la oportunidad de mejorar, ni de exigirse un poco para salir de su zona de confort. Claro que no es fácil. Produce temor, pues nos adentramos en senderos desconocidos también para nosotros mismos. Si en un momento dado nos encontramos poniendo excusas para no hacer algo, retrasando tareas relevantes o buscando una actitud que provoque una recompensa inmediata, pero no a largo plazo, es posible que estemos saboteándonos. Conocerse bien es una forma excelente de localizar creencias perjudiciales y de trabajar para su eliminación.

 

El autoboicot es el enemigo escondido dentro de uno mismo. Una de las formas más frecuentes de su disfraz es el negarse a uno mismo necesidades o deseos, bajo frases como: \"no me importa\", \"no me gusta\", \"no lo quiero\" o \"no me interesa\". Otra de las maneras eficaces con que nos lleva a fracasar, tanto a nivel personal como profesional es hacernos postergar indefinidamente la realización de una tarea y la falta de constancia en sostener el esfuerzo. Funciona como un escudo ante la sensación de incapacidad. El autosabotaje, en definitiva, nos impide tomar las riendas de nuestra vida, alzar la voz y decir con claridad cuál es nuestra decisión y cuál nuestra actitud; lamentablemente nos mantiene en el papel de espectadores. Es un sistema que se perpetúa sólo a sí mismo; nos paraliza y nos hace esclavos.

Se dice que muchos años atrás el Virrey de Nápoles hizo una visita a Barcelona. En el puerto había una galera, con prisioneros condenados a remar, castigo usual para la época. El Virrey se acercó a los prisioneros y les preguntó qué había pasado, qué los había llevado a esta situación. Escuchó terribles historias. El primer hombre dijo que estaba allí porque un juez aceptó un soborno de sus enemigos y lo condenó injustamente.

El segundo dijo que sus enemigos habían pagado a falsos testigos para que lo acusaran. El tercero dijo que había sido traicionado por su mejor amigo, quien escapó de la justicia y lo abandonó. Y así por el estilo. Finalmente el Virrey dio con un hombre que le dijo: \"Mi Señor, yo estoy aquí porque lo merezco. Necesitaba dinero y le robé a una persona. Estoy aquí porque merezco estarlo\". El Virrey quedó absolutamente anonadado y volviendo sobre el capitán del navío de esclavos dijo: \"Aquí tenemos a todos estos hombres que son inocentes, están aquí por injustas causas, y a este hombre malvado en medio de todos ellos. Que lo liberen inmediatamente, temo que pueda infectar a los demás\". De esta manera el hombre que se había confesado culpable fue liberado y perdonado, mientras aquellos que continuaban excusándose a sí mismos volvieron a los remos. Esta es una historia, y la moraleja es bastante obvia. Hablamos de las excusas y su poder. De cómo nos encadenan y mantienen sujetos en un determinado orden de cosas.

Compartinos tu opinión

Te puede interesar

Últimas noticias

Fotos

Queremos invitarte a conocer Tierra del Fuego a través de sus maravillosos paisajes.

Invierno fueguino en 360°: Río Grande bajo la nieve

ver todas las fotos

Videogalería Ver más

Momentos TDF

Teclas de acceso