Una vecina de la ciudad de Río Grande tomó la iniciativa de solicitarle a los Concejales y al Municipio que se modifique la manera en que se le avisa al vecino que el garrafero está transitando por las calles. La misma se hace a los bocinazos, los repartos comienzan a las 9 y finalizan a las 21 horas.
La mujer que reside en el barrio Batalla Georgias del Sur explica que “el servicio de gas a domicilio posee una bocina de aire, por lo cual esta bocina, puede producir sonidos en un rango de 110 a 150 decibelios (dB), y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el oído humano pude tolerar 55 decibeles sin ningún daño a su salud, y dependiendo del tiempo de exposición, ruidos mayores a los 60 decibeles pueden provocar malestares físicos”.
Con las notas enviadas a los funcionarios, esta persona busca mejorar la calidad auditiva de todos los vecinos, “ya que el sonido es muy molesto para un adulto, los animales y más para aquellas personas con problemas auditivos”.
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