El licenciado en antropología Ernesto Piana, reconocido investigador del CADIC ahora jubilado, dialogó con Radio Universidad 93.5 sobre la polémica ley de expropiación a las estancias Harberton y Túnel, para avanzar con la obra del corredor costero Canal de Beagle, que aprobó la Legislatura provincial; y sobre la traza tentativa que fue entregada a la empresa Gancedo, en la que no se habrían respetado los antecedentes sobre sitios arqueológicos.
Ante todo dio su respaldo al proyecto del corredor costero, que “no es nuevo, porque nosotros hemos apoyado a la Dirección Nacional de Vialidad ya en la década del ’90”, para pasar a explicar que, si bien respaldan la obra, es necesario modificar la traza.
“Nosotros habíamos hecho algunos trabajos y le habíamos dado todos los antecedentes a la Dirección de Patrimonio en su momento. Cuando desde el gobierno le mandaron la traza a la empresa Gancedo, no se tomaron en cuenta ninguno de esos antecedentes y los informes que habíamos presentado a la Dirección Provincial de Vialidad. Esto nos preocupó y por eso fuimos a hablar a la Legislatura”, dijo de su presencia durante la sesión del pasado jueves.
Puntualmente sobre la situación de Harberton, donde hay una ruta abierta que se pretende expropiar, indicó que “hay algunos lugares, como el yacimiento Imiguaia I, que con sólo ampliar la ruta lo destruyen, porque está exactamente al lado de la ruta y parte está pisado por la ruta previa. Ese yacimiento en particular tiene una antigüedad de 7.800 años radiocarbónicos. Es el único que conocemos de esta antigüedad en Tierra del Fuego y el más antiguo en la parte argentina de Tierra del Fuego. También es el único que representa el momento en que la gente quedó en Tierra del Fuego cuando se abrió el Estrecho de Magallanes, hace unos 8.000 años. Es de un valor cultural muy importante y con sólo ampliar la ruta, si no se modifica ese tramo, tendríamos problemas”, afirmó.
Aclaró que “este es sólo uno, pero hablamos de varias decenas de yacimientos. Hay toda un área de riesgo y habría que derivar la ruta más arriba para evitar el total de esos yacimientos, que son muchos y grandes. No son excavables en el corto tiempo, porque por esa cantidad hay que pensar en más de diez o quince años. Son elementos que hay que tener en cuenta ahora para esquivarlos y cambiar la traza de la ruta. Si no se cambia la traza, se dañan los yacimientos arqueológicos”, insistió.
Advirtió que desatender estas recomendaciones “tiene varias implicancias. Del punto de vista de la obra, el problema es que si tocan estos yacimientos, por ley se para el trabajo, y estamos hablando de mucho tiempo, que puede tener un costo muy alto para la provincia”.
Consultado sobre las propuestas alternativas que presentó la familia Goodall, dijo haberlas visto pero observó que “toda presentación hay que verla con la gente que hace las rutas para ver cuáles son los caminos y qué es factible o no. Todo esto es parte de un trabajo de planeamiento previo a la obra. Hasta donde he sido informado el jueves, todavía no tienen una traza definitiva. El problema está en que para esa traza en particular hay una gran cantidad de antecedentes, porque incluso hemos excavado uno de los yacimientos para que pudieran pasar por allí, con fondos de la propia Vialidad, y sin embargo tampoco se tomó en cuenta”, señaló.
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