El nivel de endeudamiento de los hogares argentinos alcanzó cifras récord y ya supera los $39 billones, según un informe de la consultora Focus Market que analiza la evolución del crédito y la mora entre 2025 y el inicio de 2026. El dato refleja no solo el aumento del acceso al financiamiento, sino también las crecientes dificultades de las familias para sostener sus compromisos.
Del total acumulado, $32,1 billones corresponden a deuda bancaria y $6,9 billones a compromisos no bancarios. En promedio, cada hogar endeudado mantiene obligaciones por más de $5,7 millones en el sistema financiero formal, mientras que en el segmento informal el monto ronda $1,1 millones.
El informe evidencia un cambio en la composición del endeudamiento. Mientras en 2025 el 47,9% de los hogares tenía deuda bancaria y el 61,6% no bancaria, en 2026 la proporción de crédito formal creció al 55,1% y la no bancaria descendió al 59%. Esta tendencia marca una fuerte reducción en la brecha entre ambos tipos de financiamiento y un corrimiento hacia el sistema bancario.
En paralelo, el crédito al sector privado se expandió con fuerza. Según datos del Banco Central, el stock de préstamos alcanzó el 13,6% del PBI en enero de 2026, duplicando el nivel registrado a fines de 2023. Este crecimiento estuvo impulsado por una mayor disponibilidad de fondos en el sistema financiero y una mejora en las condiciones de acceso.
Sin embargo, el aumento del crédito vino acompañado de un fuerte deterioro en la capacidad de pago. La morosidad se multiplicó en el último año, pasando del 2,7% al 10,6%. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito registraron los mayores incrementos en incumplimientos, mientras que otras líneas de financiamiento más informales muestran niveles aún más elevados.
El informe también advierte sobre un incremento en deudas vinculadas a gastos cotidianos. Crecieron los atrasos en el pago de servicios, expensas y cuotas educativas, lo que refleja la presión que enfrentan los hogares para cubrir sus necesidades básicas.
En este escenario, el endeudamiento deja de ser solo una herramienta de financiamiento y comienza a mostrar señales de tensión estructural. Cada vez más familias acceden al crédito, pero al mismo tiempo se les hace más difícil cumplir con sus obligaciones, en un contexto donde los ingresos aún no logran acompañar el costo de vida.
Compartinos tu opinión