León Choren tiene tres años y medio y por una discapacidad no puede hablar. Sus padres denuncian que son extorsionados por una clínica privada de la ciudad donde asiste el niño para su tratamiento.
El reclamo público fue efectuado por el padre de León Choren de tres años y medio quien empezó un tratamiento al ser diagnosticado con una enfermedad que le dificulta el habla. Incluso, probablemente tenga un Trastorno de Déficit de Atención (TDAH), lo que le valió un certificado de discapacidad emitido por el Estado.
“Nos encontramos ante el impedimento de poder realizar el tratamiento que tiene León prescripto por orden médica. Tiene una discapacidad que le impide hablar y necesita hacer un tratamiento de forma urgente porque está en una etapa muy temprana de desarrollo neurológico, tiene que aprender hablar a través del estímulo que es lo que apunta su tratamiento. Además, se sospecha que pueda llegar a tener un trastorno de hiperactividad y desatención” indicó Jorge Choren, padre del pequeño.
Sin embargo, a pesar de las normativas vigentes a nivel país, el centro educativo al que asiste insiste con cobrar de manera particular el tratamiento a sus padres, a pesar de que el mismo ya cuenta con cobertura.
“En la institución se estableció en principio un canon a pagar hasta tanto se haga cargo nación, ahora efectivamente la nación está pagando su tratamiento, pero cuando llegamos a esta instancia de desligarnos del pago nos informan que la cobertura es insuficiente y tenemos que pagar de forma particular prácticamente el doble para poder solventar su atención”.
Ante la negatoria de pago, León no podría ser asistido por sus terapeutas “Es decir a un lugar público no podemos asistir porque no nos van atender de manera inmediata, porque el tiempo de espera es de dos años y en nuestro caso no podemos esperar. Por otro lado, la institución privada le está cobrando a nación, pero tenemos que seguir pagando de forma particular” comentó el padre.
Cansados de esta situación, la familia decidió hacer público el momento que están pasando por redes sociales, “no se trata de un tema de costos, sino de un tema de manipulación que hemos sufrido; porque de todas formas tenemos que pagar para que él pueda seguir yendo”.
Y agregó “Intuyo que a muchas personas les debe pasar lo mismo, pero no hay que naturalizarlo; en un estado de desesperación se acepta pagar para que los chicos reciban sus tratamientos, pero en definitiva lo que sale a la luz es que mi hijo no tiene otras alternativas para su asistencia”.
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