El ministro de Defensa de la Nación, Carlos Presti, afirmó que Argentina recuperará las Islas Malvinas y que la bandera nacional volverá a flamear en el archipiélago, aunque aclaró que no puede precisar cuándo ni bajo qué mecanismos se producirá ese desenlace.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista televisiva, en la que el titular de la cartera de Defensa sostuvo que la cuestión Malvinas forma parte de los intereses centrales del presidente Javier Milei, a quien atribuyó una visión estratégica sobre la recuperación de la soberanía. Sin detallar planes concretos ni negociaciones en curso, Presti dejó en claro que el reclamo histórico continúa dentro de la agenda del Ejecutivo nacional.
El pronunciamiento se produce en un contexto político y estratégico particular, marcado por un proceso de acercamiento entre Argentina y el Reino Unido, con gestos diplomáticos y contactos en materia de seguridad. En paralelo, Londres mantiene y moderniza su despliegue militar en el Atlántico Sur, consolidando su presencia en el archipiélago.
En los últimos meses, el Gobierno nacional avanzó en una estrategia orientada a normalizar el vínculo bilateral con el Reino Unido, con un discurso menos confrontativo que en etapas anteriores. Ese giro, sin embargo, no implicó una renuncia formal al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, sino una moderación en el tono público. En ese marco, las palabras de Presti funcionan como una reafirmación política hacia el frente interno, sin romper explícitamente con la lógica diplomática impulsada por la Casa Rosada.
Mientras tanto, en el archipiélago continúa la rotación periódica de tropas británicas, un mecanismo habitual que garantiza la permanencia del componente terrestre. A esto se suma el sostenimiento del núcleo aéreo en la base Monte Agradable, desde donde la Real Fuerza Aérea Británica opera cazas Eurofighter Typhoon bajo un esquema de alerta permanente las 24 horas.
El dispositivo militar británico se completa con una presencia naval sostenida en el Atlántico Sur y una red logística que se proyecta también hacia la Antártida, a través de vuelos de apoyo y reabastecimiento. Este escenario refuerza la lectura de que el Reino Unido no concibe a Malvinas como un frente congelado, sino como un punto estratégico en la región.
Las afirmaciones del ministro de Defensa reavivan así el debate sobre cómo se traducirá el reclamo argentino en acciones concretas, en un contexto en el que el Reino Unido continúa consolidando su despliegue militar, mientras el Gobierno nacional combina el discurso histórico de soberanía con una política exterior de mayor pragmatismo.
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