El Gobierno nacional avanza en las negociaciones para que Argentina vuelva a integrar el Programa de Exención de Visa de Estados Unidos, conocido como Visa Waiver, un sistema que permitiría a los ciudadanos argentinos ingresar al país norteamericano por turismo o negocios durante un período de hasta 90 días sin necesidad de tramitar la visa tradicional.
La posibilidad fue confirmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien aseguró que el tema forma parte de las prioridades de gestión y que ya se trabaja junto a autoridades estadounidenses para cumplir con los requisitos exigidos.
“La idea es que el primer semestre del año que viene ya sea una realidad la Visa Waiver. Es un tema importantísimo y prioridad de gestión. Paso a paso vamos adelantando homologación de datos, trazabilidad y sistemas tecnológicos”, expresó la funcionaria.
En ese sentido, explicó que el proceso requiere avanzar sobre cuestiones técnicas y de seguridad, además de acuerdos vinculados al intercambio de información y controles migratorios.
“Estamos trabajando para que los argentinos entren sin visa a los Estados Unidos. No es tan sencillo, no es solamente una decisión política o administrativa. Hemos tenido reuniones con Homeland Security, siempre y cuando completemos todo el proceso para el 2027”, sostuvo.
De concretarse el ingreso al programa, quienes viajen a Estados Unidos ya no necesitarían realizar el trámite tradicional de la visa B1/B2 para estadías cortas. En su lugar, deberían gestionar una autorización electrónica denominada ESTA (Electronic System for Travel Authorization), un procedimiento digital considerablemente más ágil.
Actualmente, los argentinos deben completar formularios, abonar aranceles, obtener turnos y asistir a entrevistas presenciales para acceder a una visa, un proceso que además suele presentar demoras importantes.
Para incorporarse al sistema, Estados Unidos exige el cumplimiento de distintos estándares relacionados con pasaportes biométricos, intercambio de datos sobre antecedentes, sistemas migratorios compatibles y bajos niveles de rechazo de solicitudes.
Argentina ya había integrado este programa durante la década de 1990, aunque dejó de formar parte tras la crisis económica de 2001. Ahora, el Gobierno busca volver a incorporarse a un esquema que ya utilizan más de 40 países y que podría simplificar de manera significativa el ingreso de argentinos al territorio estadounidense.
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