Un nuevo relevamiento nacional volvió a mostrar señales de desgaste para la gestión de Javier Milei de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Según el Monitor Sociopolítico y Electoral elaborado en julio por el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, el 61% de los argentinos consultados afirmó que quiere un cambio de Gobierno.
El estudio, realizado sobre 2.895 casos a nivel nacional, también registró que el 58% desaprueba la gestión presidencial y que el 59% califica como “muy mala” la situación social y económica del país. Los datos configuran un escenario complejo para el oficialismo, aunque no necesariamente implican una traducción directa de ese malestar hacia una opción opositora concreta.
La principal incógnita que deja la encuesta es justamente esa: una mayoría manifiesta voluntad de cambio, pero ese descontento todavía no aparece ordenado detrás de un liderazgo alternativo. En ese punto, el relevamiento advierte que la pérdida de apoyo a Milei no se transforma automáticamente en adhesión a Axel Kicillof ni en una consolidación inmediata de otro espacio político.
El Gobierno enfrenta así el desafío de sostener la base electoral que lo llevó al poder y, al mismo tiempo, recuperar a sectores que comenzaron a tomar distancia de su gestión. Aunque la administración libertaria puede mostrar una baja de la inflación respecto de los niveles previos, distintos análisis señalan que esa mejora todavía convive con problemas vinculados al empleo, los ingresos y el consumo.
El antecedente inmediato también había encendido alarmas. En junio, otro informe del mismo Monitor de la UBA había registrado un 62,8% de desaprobación de la gestión de Milei, frente a un 37,2% de aprobación. En una eventual segunda vuelta, ese estudio ubicaba a Axel Kicillof con 48,2% frente al 39,3% del Presidente.
Sin embargo, ese mismo relevamiento mostraba una situación más matizada al medir intención de voto por espacio político para 2027. Allí, La Libertad Avanza aparecía primera con el 32%, seguida por el peronismo kirchnerista con 24,5% y el peronismo no kirchnerista con 13,4%. Es decir, el oficialismo podría estar perdiendo aprobación sin haber dejado todavía de ser la primera minoría electoral.
Otra medición de Synopsis, realizada en mayo sobre 1.585 casos nacionales, había mostrado una señal similar: el 61,5% prefería “buscar un cambio a lo que ocurre en el país”, mientras que Milei alcanzaba un 37,2% de adhesión ante una eventual elección presidencial.
Los números comienzan a marcar una tendencia: el deseo de cambio aparece por encima del apoyo directo al oficialismo, pero todavía no existe una traducción electoral automática. Para la oposición, el desafío será convertir ese malestar social en una alternativa política concreta y competitiva.
La fragmentación aparece como uno de los principales riesgos para quienes buscan disputar el poder. Una parte del electorado que acompañó a La Libertad Avanza podría estar tomando distancia del Gobierno, pero no necesariamente se vuelca hacia el peronismo. También pueden crecer terceras opciones, indecisos o votantes que definan su postura recién durante la campaña.
En ese sentido, el 61% que reclama un cambio no constituye por sí mismo un bloque electoral. Se trata de un conjunto amplio y diverso de ciudadanos con distintas motivaciones, preocupaciones e identidades políticas, que todavía no aparecen agrupados detrás de una misma propuesta.
Para el oficialismo, el panorama tampoco está cerrado. Milei conserva un núcleo de apoyo importante y mantiene la posibilidad de recomponer parte del respaldo si la economía logra mostrar mejoras perceptibles en salarios, empleo, consumo e inversión durante los próximos meses.
Además, el Presidente conserva capacidad para polarizar con el peronismo y presentarse como la principal alternativa frente a un eventual regreso de ese espacio, una estrategia que ya utilizó con fuerza en la campaña de 2023 y que volvió a tener peso en las elecciones legislativas de 2025.
Por eso, que el 61% de los consultados quiera un cambio de Gobierno no significa necesariamente que ese mismo porcentaje ya tenga decidido votar contra Milei. La distancia entre el malestar social y la decisión electoral será uno de los puntos centrales de la disputa hacia 2027.
Aunque todavía falta más de un año para las presidenciales y el escenario puede modificarse, las encuestas comienzan a mostrar un dato político relevante: una mayoría de los argentinos consultados expresa deseo de cambio, mientras el Gobierno enfrenta niveles elevados de desaprobación. La pregunta que queda abierta es quién logrará transformar ese descontento disperso en una mayoría electoral.
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