Una propuesta de transformación educativa plantea modificar distintos aspectos del sistema, desde la alfabetización durante los primeros años hasta la incorporación de tecnología e inteligencia artificial en las aulas. La iniciativa también busca ampliar la jornada escolar y fortalecer la relación entre las instituciones, las comunidades locales y el mundo laboral.
Entre los principales cambios aparece la creación de un plan educativo nacional acordado por las provincias, el Congreso y organizaciones de la sociedad civil. El programa tendría objetivos concretos, financiamiento garantizado y una duración de diez años para evitar que las políticas educativas cambien con cada gestión.
El proyecto propone además implementar un sistema nacional de información y evaluación con datos actualizados de cada escuela. Esa herramienta permitiría identificar los establecimientos con mayores dificultades y orientar hacia ellos recursos, materiales pedagógicos y acompañamiento técnico.
La carrera docente también tendría modificaciones, con nuevos cargos especializados, capacitación destinada a directivos y supervisores, y concursos definidos según las capacidades profesionales. A esto se sumaría la ampliación del nivel inicial y de la jornada extendida en las escuelas primarias ubicadas en sectores vulnerables.
En el nivel secundario se impulsa la designación de profesores por cargo, un régimen académico más flexible y una mayor vinculación con el empleo, la producción y las nuevas herramientas digitales. Durante la presentación, Abad sostuvo que “el principal recurso de un país es la educación de su gente” y advirtió que no puede construirse un desarrollo sostenible “si la escuela reproduce desigualdades en lugar de reducirlas”.
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