Luego de una modificación normativa impulsada por el Banco Central, un banco de primera línea del país anunció el regreso de los préstamos en dólares para personas físicas, una modalidad prácticamente desaparecida del sistema financiero argentino desde la década del ‘90. Se trata del Banco Macro, que lanzará nuevas líneas de financiamiento hipotecario, prendario y personal en moneda extranjera.
Dentro de esta propuesta se destaca el préstamo hipotecario en dólares, destinado a la compra de primera o segunda vivienda. La línea contempla una tasa nominal anual del 11,5%, un plazo máximo de 60 meses y un monto de financiación que puede alcanzar hasta USD 1.000.000, equivalente al 50% del valor de tasación del inmueble, bajo el sistema de amortización francés.
La entidad también incorporó un préstamo personal en dólares con una modalidad de pago único al vencimiento. Este crédito tendrá un plazo de 12 meses y una tasa fija del 9% anual, permitiendo cancelar capital e intereses en una sola cuota al finalizar el período.
Además, el banco ofrecerá préstamos prendarios en dólares para la compra de vehículos, con plazos de hasta 36 meses, a través de convenios con una red de concesionarios.
Las nuevas líneas estarán dirigidas inicialmente a clientes del segmento Macro Selecta. Desde la entidad señalaron que la iniciativa busca ofrecer alternativas de financiamiento competitivas para la compra de viviendas, automóviles o proyectos personales, permitiendo a los clientes acceder a crédito sin necesidad de desprenderse de sus inversiones actuales.
La propuesta se da en el marco del plan del Gobierno nacional orientado a que los llamados “dólares del colchón”, es decir, los ahorros en divisa estadounidense que permanecen fuera del sistema financiero, ingresen a la economía formal. Según el esquema impulsado por el Ministerio de Economía, quienes tomen créditos en dólares podrán cancelarlos utilizando esos fondos, sin mayores requisitos adicionales más allá de adherir al régimen simplificado del impuesto a las Ganancias.
El lanzamiento también se apoya en un cambio regulatorio implementado por el Banco Central, que flexibilizó una norma vigente desde la crisis de 2001. Durante más de dos décadas, los bancos solo podían otorgar préstamos en dólares a quienes tuvieran ingresos en esa moneda, principalmente exportadores o empresas vinculadas a ese sector.
Esa restricción se había establecido para evitar el llamado “descalce de monedas”, una situación que se produjo tras la salida de la convertibilidad, cuando muchos deudores con ingresos en pesos no pudieron afrontar créditos tomados en dólares.
La nueva normativa permite ahora que los bancos otorguen préstamos en moneda extranjera siempre que los fondos provengan de financiamiento propio, como emisiones de obligaciones negociables o créditos obtenidos en el exterior, y no de los depósitos en dólares de los ahorristas.
En un contexto en el que los depósitos en dólares en el sistema financiero rondan los USD 40.000 millones, el sector bancario analiza nuevas alternativas para canalizar esos recursos hacia el crédito. La iniciativa del Banco Macro podría convertirse así en el primer paso de una tendencia que otras entidades financieras evalúan replicar en el corto plazo.
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