El Gobierno nacional volvió a poner en discusión el uso de las listas colectoras como parte de una posible reforma electoral para 2027. La alternativa permitiría que diferentes fuerzas políticas presenten sus propios candidatos legislativos o locales, pero adhieran a una misma candidatura presidencial, sin necesidad de conformar una alianza única.
Este mecanismo posibilita que un postulante a presidente o gobernador aparezca acompañado por varias listas de diputados, senadores, intendentes o concejales. De esa manera, partidos minoritarios o sectores provinciales podrían respaldar a una figura nacional y, al mismo tiempo, conservar su identidad y sus candidatos en las categorías inferiores.
La propuesta oficial busca adaptar ese sistema a la Boleta Única de Papel, que reemplazó a las tradicionales boletas partidarias. Una de las posibilidades sería incluir una lista legislativa oficial y hasta dos nóminas adicionales que adhieran al mismo candidato presidencial, debido a las limitaciones de espacio que presenta el nuevo formato electoral.
Desde el oficialismo consideran que las colectoras podrían facilitar acuerdos con gobernadores y partidos aliados, ya que les permitirían apoyar una candidatura nacional sin quedar totalmente subordinados a la estructura de La Libertad Avanza. Como contrapartida, la Casa Rosada podría evitar presentar candidatos propios en algunas provincias donde existan entendimientos políticos.
La iniciativa todavía no fue presentada formalmente y genera cuestionamientos entre dirigentes opositores y especialistas. Sus críticos advierten que podría complicar la lectura de la boleta, afectar la transparencia y favorecer el arrastre electoral. En el Gobierno, en cambio, buscan despegarse de la denominación histórica y prefieren hablar de “listas de adhesión”.
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