En su mensaje de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Javier Milei volvió a plantear un calendario de cambios profundos para este año: habló de 90 reformas estructurales diez por cada ministerio y ubicó a la reforma tributaria como uno de los ejes centrales de ese plan.
El mandatario sostuvo que el sistema impositivo debería estar orientado al crecimiento y no a la conveniencia del “gobernante de turno”. En esa línea, adelantó que también habrá cambios en el Código Aduanero y más impulso a la firma de tratados internacionales vinculados a cuestiones fiscales.
Dentro del esquema que ya analiza el Ministerio de Economía, las metas más exigentes apuntan a eliminar el impuesto al cheque y reducir hasta eliminar los derechos de exportación, aunque el propio Milei condicionó ese rumbo al desempeño de las cuentas públicas. “Las retenciones van a bajar en la medida en que la situación fiscal lo permita”, prometió en el recinto.
En paralelo, anunció el envío de una iniciativa para reforzar la protección de la propiedad intelectual en el desarrollo de semillas, con el argumento de evitar que innovaciones argentinas se aprovechen en el exterior sin reconocimiento.
La hoja de ruta tributaria que estudia Economía
El proyecto que trabajan el ministro Luis Caputo y el secretario de Hacienda Carlos Guberman siempre bajo la premisa de sostener el equilibrio fiscal contempla como primera meta desarmar tributos considerados distorsivos, con una eventual reducción gradual antes de una eliminación total, tal como se plantea en el caso de las retenciones.Luego, el foco pasaría a dos pilares del sistema: Ganancias e IVA. En Ganancias, el objetivo inicial sería bajar la alícuota corporativa al 25%, para alinearla con el esquema aplicado en el RIGI. En el IVA, la intención sería avanzar hacia una tasa uniforme, dejando atrás el esquema actual con diferentes alícuotas, y revisar exenciones. A partir de esa reconfiguración, se evalúa la posibilidad de converger hacia una tasa más baja en el rango de 18% o 19% si el frente fiscal lo habilita.
También aparece sobre la mesa una alternativa más compleja: un IVA “dual” (o “mochila”), con un componente nacional y otro provincial. Pero ese rediseño, admiten en el oficialismo, exigiría acuerdos políticos y técnicos especiales.
Provincias, Ingresos Brutos y un nuevo pacto fiscal
Con la expectativa de contar con un Congreso más favorable entre bancas propias, aliados y un mapa opositor fragmentado el Gobierno cree que podría avanzar con un nuevo pacto fiscal con las provincias, similar al que se intentó en otras gestiones.La idea, según el planteo oficial, sería frenar la escalada de Ingresos Brutos y de la Tasa de Seguridad e Higiene municipal, y empujar un sendero de baja gradual en ambos conceptos para aliviar la carga sobre la actividad.
Por último, el Ejecutivo vuelve a mencionar la discusión de fondo: la Ley de Coparticipación Federal. Sin embargo, el propio diseño de ese debate choca con un requisito clave: el consenso de todas las provincias, por lo que en la práctica quedaría como una negociación de largo aliento y atada al escenario político de 2027.
En síntesis, la Casa Rosada insiste con un paquete ambicioso de cambios, pero lo enmarca en dos condicionantes: la disponibilidad fiscal y la construcción de mayorías para convertir el anuncio en leyes efectivas.
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