El doctor en Biología e investigador Adrián Schiavini advirtió sobre el incremento de los ataques de perros asilvestrados al ganado en la zona del ecotono fueguino, donde en los últimos años se ha registrado un cambio en los patrones de comportamiento de estos animales. “Antes los ataques se centraban en las ovejas, pero hoy los productores están reportando daños también en el ganado bovino, especialmente en novillos jóvenes”, señaló.
Según explicó, la disminución de la producción ovina en los últimos veinte años y la adopción de perros protectores para el cuidado de las majadas han modificado el equilibrio del ecosistema rural. “Las ovejas ya no son presas fáciles porque están protegidas, y los perros asilvestrados, que cada vez son más, comienzan a atacar a los animales que pueden, en este caso novillos”, detalló Schiavini.
El investigador indicó que estos perros se reproducen en el bosque, donde encuentran refugio y condiciones adecuadas para formar madrigueras. “Hoy ya hay registros de cachorros nacidos en silvestría, perros que nunca conocieron al ser humano. Son los 100% asilvestrados”, precisó.
Además de los daños al ganado, el fenómeno comienza a representar un riesgo para las personas que circulan por zonas rurales. “Hay reportes de productores que tuvieron encuentros con grupos de cinco a quince perros. En esas condiciones, caminar solo por el campo puede ser peligroso, sobre todo ahora que se inicia la temporada de pesca y la gente se desplaza hacia áreas más alejadas”, advirtió.
Schiavini señaló que la caza de estos animales es una práctica extendida entre los productores, pero poco efectiva. “Cazar un perro asilvestrado demanda tiempo y habilidades. Ellos detectan la presencia humana mucho antes. Si fallás un tiro, ese perro no vuelve a aparecer en días”, explicó. Por eso, remarcó que los perros protectores de ganado son hoy la herramienta más eficiente para prevenir ataques. “Trabajan todo el día, y aunque implican una inversión, su presencia mejora la producción ovina. Son como una policía preventiva en el campo”, graficó.
Sin embargo, el avance de los ataques al ganado bovino plantea nuevos desafíos. “Aún no existen perros protectores de vacas, algunos productores están intentando desarrollarlos, pero no es algo que se compre, hay que criarlos y ver si funcionan”, indicó.
Consultado sobre el rol del Estado y las políticas de control urbano, Schiavini sostuvo que aún es pronto para evaluar resultados. “Decir que la castración o la educación en tenencia responsable no funcionan requiere comparar indicadores a lo largo del tiempo. El año pasado hicimos un relevamiento de perros sueltos en las tres ciudades para generar una línea de base. A futuro se podrá saber si las políticas aplicadas dan resultado o no”, señaló.
Mientras tanto, el problema persiste tanto en las zonas urbanas como rurales. “Los perros sueltos en las ciudades terminan en el campo, donde se transforman en asilvestrados. Es un proceso continuo que requiere medidas coordinadas y sostenidas”, concluyó el especialista.
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