A las 18 horas del domingo 10 de diciembre de 1989, el lago Yehuin lucía calmo, en un día templado que anticipaba el verano. Como era habitual, numerosas familias de Río Grande habían elegido ese paisaje para pasar la tarde. Entre ellas se encontraba Mario Sura, de 35 años, quien comandaba un bote inflable que transportaba a una docena de personas entre adultos y niños, un número mayor al aconsejado por normas de seguridad.
Nadie imaginaba que aquella salida recreativa se transformaría en la peor tragedia lacustre de la provincia. Mientras la embarcación avanzaba por el centro del lago, de más de 40 kilómetros cuadrados, un vuelco repentino la dejó bajo el agua en cuestión de segundos. Sus doce ocupantes quedaron sumergidos en aguas heladas, sin elementos de supervivencia y sin posibilidad de regresar a la superficie.
A partir de ese instante comenzó una búsqueda desesperada que se prolongó durante días. Toda Río Grande se movilizó: fuerzas de seguridad, vecinos, voluntarios y equipos de rescate se pusieron al servicio de un operativo que marcaría a la comunidad para siempre. La labor se vio reforzada por la llegada de los “cholgueros”, pescadores experimentados capaces de soportar largas inmersiones en aguas frías, quienes fueron esenciales en las tareas de rastreo.
Tres cuerpos fueron devueltos por el propio lago en las primeras horas, alimentando la esperanza de encontrar al resto. Pero el rescate avanzaba lentamente y el panorama se volvía cada vez más sombrío. Finalmente, los buzos chilenos localizaron la embarcación hundida con ocho víctimas atrapadas en su interior. Una única incógnita permaneció abierta: la desaparición de Carolina Gallardo, de 10 años, cuyo cuerpo nunca pudo ser hallado pese a los extensos rastrillajes en el agua y en los bosques circundantes.
Un año más tarde, familiares y allegados levantaron una cruz de madera y colocaron una placa conmemorativa en la zona donde había comenzado la excursión. Ese gesto quedó como testimonio del dolor indeleble que la tragedia provocó en la ciudad. Con el paso del tiempo, la comunidad fue dejando de frecuentar el lugar, mientras el recuerdo se mezclaba con mitos, relatos y con el peso de una historia que muchos prefirieron no revivir.
Hoy, al cumplirse 36 años, la fecha vuelve a interpelar a una ciudad que todavía reconoce a la tragedia del Yehuin como una de las más crudas de su memoria colectiva. En 2023, el Concejo Deliberante de Río Grande aprobó una ordenanza impulsada por la concejala Cintia Susñar que estableció el 10 de diciembre como día conmemorativo en homenaje a las víctimas.
Víctimas de la tragedia del lago Yehuin
- Mario Sura, 30 años
- Cristian Sura, 5 años
- Pedro Gallardo, 35 años
- Carolina Gallardo, 10 años (desaparecida)
- Daniel Gallardo, 7 años
- Carlos Santana, 47 años
- Fernando Santana, 16 años
- Rodrigo Muñoz, 10 años
- Arturo Muñoz, 12 años
- Cristian Muñoz, 12 años
- Fernando Saldivia, 7 años
- Fabián Alvarado, 6 años
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