Desde el Centro Municipal de Abordaje Integral de Consumos Problemáticos “Hermana Carla Riva” advirtieron sobre la necesidad de analizar con mayor profundidad los datos vinculados al consumo de sustancias en adolescentes y remarcaron la importancia de abordar la problemática desde una mirada integral que involucre a toda la sociedad.
La directora del espacio, la licenciada en Psicología Marcela Surano, explicó que los números difundidos recientemente sobre el consumo de marihuana en jóvenes deben interpretarse correctamente, ya que surgen de una encuesta anónima realizada a nivel nacional entre estudiantes del nivel secundario.
En declaraciones a Radio Fueguina, la profesional señaló que el dato que indica que cerca del 27% de los adolescentes en Tierra del Fuego consumió marihuana corresponde a quienes manifestaron haberla probado alguna vez en su vida, y no necesariamente a un consumo frecuente o actual.
En ese sentido, aclaró que cuando la encuesta consulta sobre consumo reciente —es decir, en el último mes— el porcentaje desciende a aproximadamente 15%, lo que permite dimensionar con mayor precisión la situación.
Surano explicó que el relevamiento se realiza entre jóvenes de 13 a 17 años que cursan estudios secundarios, por lo que el universo analizado no incluye a adolescentes que abandonaron la escuela ni a otros sectores de la población juvenil, lo que también condiciona el análisis de los datos.
La especialista remarcó que el consumo problemático no se limita únicamente a la marihuana. Según indicó, el alcohol continúa siendo una de las sustancias de mayor presencia, con niveles de consumo elevados entre adolescentes y con una tendencia creciente a medida que aumenta la edad dentro del rango estudiado.
Además, señaló que a nivel nacional las estadísticas muestran que alrededor del 85% de la población ha consumido alcohol alguna vez en su vida, lo que refleja la magnitud del fenómeno y la necesidad de abordarlo desde una perspectiva amplia.
Desde el Centro Municipal destacaron que las estrategias de prevención deben involucrar a distintos actores de la comunidad, incluyendo familias, instituciones educativas y referentes sociales, ya que los adolescentes que acceden a sustancias se encuentran dentro de entornos donde existen adultos responsables.
Finalmente, Surano insistió en que el desafío principal es fortalecer el trabajo de prevención y concientización, promoviendo el compromiso colectivo para enfrentar una problemática que afecta no solo a los jóvenes sino a la sociedad en su conjunto.
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