Desde 2022, Río Grande cuenta con un equipo médico que realiza cirugías ortognáticas en la provincia, una intervención de alta complejidad destinada a corregir alteraciones en la forma y posición de los maxilares. El equipo está integrado por los doctores Ariel Chari, Marcos Maero y Eliana Heredia, quienes ya intervinieron a 12 pacientes en Tierra del Fuego.
Este tipo de cirugía permite mejorar problemas funcionales vinculados a la mordida, la masticación y la oclusión, pero también genera cambios importantes en la fisonomía del rostro. En muchos casos, los pacientes llegan después de un recorrido previo con odontólogos y ortodoncistas, quienes evalúan si la persona es candidata para este procedimiento.
Consultado sobre el temor que suele generar esta intervención, el doctor Ariel Chari, cirujano de cabeza y cuello, explicó que los pacientes llegan con información y preparación previa. “En realidad los pacientes llegan bastante preparados porque se les explica mucho qué es lo que se les va a hacer y hacen todo un recorrido hasta que llegan al procedimiento quirúrgico”, señaló.
En ese sentido, detalló que antes de la cirugía se realiza un tratamiento de ortodoncia específico. “En primera instancia el paciente hace un tiempo de ortodoncia donde se planifica qué es lo que se le va a hacer y ya los pacientes van conociendo de qué trata, de hecho se hace una ortodoncia específica para la cirugía, con lo cual ya hay un conocimiento de lo que les va a pasar”, indicó.
Si bien reconoció que puede tratarse de una intervención que genera impresión al explicarla, Chari aclaró que no se trata de una práctica riesgosa. “Es temida porque, al explicarla un poco puede sonar una cirugía dificultosa, pero no es una cirugía riesgosa, todo lo contrario, es una cirugía que es muy difundida, que se hace mucho”, sostuvo.
Además, remarcó los resultados alcanzados en la ciudad. “Acá la hacemos en Río Grande con muy buenos resultados y los pacientes realmente tienen cambios fisionómicos muy buenos y todos terminan muy contentos”, afirmó.
Respecto de la edad para acceder a la cirugía, el profesional explicó que no se realiza en pacientes pediátricos. “Los pacientes tienen que tener por lo menos arriba de 16 años, y esto tiene que ver con que tienen que tener el desarrollo de su macizo facial completado. No hay una regla estricta respecto a la edad, pero sí tienen que ser pacientes mayores”, precisó.
Chari también explicó que la cirugía consiste en movilizar los maxilares para ubicarlos en la posición adecuada. “La cirugía básicamente tiene que ver con las osteotomías de los maxilares donde se los moviliza, tanto el maxilar superior como el inferior. Es una cirugía que se realiza sobre el tejido óseo, pero que también repercute sobre el tejido blando”, detalló.
En esa línea, agregó que al corregir la posición de los maxilares también se modifica el rostro del paciente. “Al movilizar los maxilares hacia atrás y hacia adelante, dándoles la posición que les corresponde y llevando al paciente a oclusión, también los tejidos blandos acompañan y les cambia fisiológicamente la cara, para mejor obviamente”, sostuvo.
El proceso completo puede variar según cada caso, aunque generalmente incluye cerca de un año de ortodoncia antes de la intervención. “A grosso modo, en líneas generales, los pacientes hacen un año de ortodoncia y luego hacen el procedimiento quirúrgico”, explicó.
Finalmente, el cirujano destacó el impacto que esta práctica tiene en la calidad de vida. “Es una cirugía que tiene un impacto muy positivo en la vida de la gente, que les cambia para mucho mejor, donde los pacientes dejan atrás un déficit funcional, pueden morder bien, ocluir como corresponde y fisiológicamente se ven muchísimo mejor”, expresó.
Chari aclaró que los motivos de consulta suelen combinar aspectos funcionales y estéticos. “En realidad es una mezcla de dos cosas, hay un déficit estético y también funcional, hay un trastorno maloclusal, hay distintos grados de maloclusión”, indicó. Y concluyó que muchos pacientes llegan por dificultades en la mordida, mientras que otros lo hacen por el impacto visible de la alteración facial, pero en ambos casos el tratamiento comienza con la evaluación ortodóncica.
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