El 25 de noviembre de 1984 marcó un momento decisivo en la historia geopolítica del extremo sur del país. Aquel día, millones de argentinos participaron de la consulta popular convocada para definir si el país aceptaba el laudo de la mediación papal sobre el diferendo del canal Beagle, un conflicto que había enfrentado a Argentina y Chile durante décadas.
La propuesta del Vaticano —apoyada por el Gobierno nacional y ratificada luego por el Congreso— establecía que las islas Picton, Nueva y Lennox, ubicadas en la boca oriental del canal, fueran reconocidas como territorio chileno.
La decisión implicó para Argentina la renuncia definitiva a su soberanía sobre esos espacios geográficos estratégicos, históricamente reclamados desde Tierra del Fuego.
Un respaldo nacional masivo y un rechazo local contundente
A nivel nacional, la consulta popular arrojó un amplio apoyo al acuerdo:
- Afirmativos: 81,13%
- Negativos: 17,24%
- Blancos y nulos: 1,61%
Por qué eran importantes Picton, Nueva y Lennox
Las tres islas no eran solo porciones de tierra en disputa. Su posesión implicaba:
- Control de accesos a zonas clave del canal Beagle.
- Proyección geopolítica hacia el Atlántico Sur.
- Valor estratégico en términos de navegación, recursos naturales y delimitación marítima.
- Incidencia directa en la interpretación de límites y espacios jurisdiccionales.
Del conflicto militar al acuerdo diplomático
El diferendo había alcanzado su punto más crítico en 1978, cuando ambos países estuvieron al borde de un enfrentamiento armado. La mediación papal permitió desactivar la crisis y, tras años de negociaciones, se llegó al acuerdo sometido a consulta en 1984.Con el apoyo popular mayoritario, el Congreso avanzó con la ratificación del Tratado de Paz y Amistad, que formalizó la entrega definitiva de Picton, Nueva y Lennox a Chile.
Una herida histórica en la memoria fueguina
A más de cuatro décadas, el episodio continúa siendo recordado en Tierra del Fuego como uno de los momentos más sensibles de su historia territorial.Mientras el país celebraba la salida pacífica al conflicto, en la provincia el resultado dejó una mezcla de resignación, descontento y profunda convicción de defensa soberana.
La entrega de las islas marcó un punto de inflexión y sigue siendo un capítulo de memoria viva en la construcción de la identidad fueguina.
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