La Unión Industrial Argentina (UIA) expresó su apoyo al marco del acuerdo comercial alcanzado entre Argentina y Estados Unidos y sostuvo que, una vez publicados los términos completos del entendimiento, evaluará su impacto en cada rama productiva.
En un comunicado, la entidad destacó que el convenio contribuiría a impulsar el desarrollo industrial, favoreciendo la inserción del país en un entorno internacional con “reglas claras” y estándares compatibles con las economías occidentales. Según la central fabril, este tipo de acuerdos permitiría también evitar distorsiones competitivas, especialmente aquellas vinculadas a prácticas de países con economías de no mercado, en referencia a China.
La UIA señaló que aguardará la difusión de la letra chica del acuerdo para analizar sus efectos en los distintos sectores productivos, aunque valoró que la iniciativa se oriente a promover comercio, inversiones y empleo.
Preocupación regional por el avance de las importaciones chinas
En paralelo, la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero) insistió en la necesidad de que los gobiernos del continente adopten medidas que permitan a la industria regional recuperar competitividad frente al incremento de las importaciones originadas en China, fenómeno que —según plantean— profundiza la desindustrialización y afecta la generación de empleo de calidad.Durante el cierre del Alacero Summit 2025, el nuevo presidente de la entidad y directivo de Ternium, Máximo Vedoya, remarcó que varios gobiernos latinoamericanos comienzan a reconocer la importancia estratégica del sector industrial para el valor agregado y el crecimiento.
Vedoya también mencionó la postura de la administración estadounidense frente a las prácticas comerciales del gigante asiático, calificando las medidas de Washington como un intento de frenar una competencia desigual. Explicó que China produce cerca del 40% de la manufactura global pero consume solo el 13%, generando un excedente exportable que, según el directivo, responde a políticas que sostienen empleo interno a costa de distorsionar los mercados internacionales.
Si bien cuestionó que Estados Unidos aplicara aranceles a la región, sostuvo que la necesidad de contener la sobreoferta de origen chino era ineludible para evitar un daño mayor en la estructura industrial global.
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