La presencia de embarcaciones chinas en aguas del Atlántico Sur volvió a generar inquietud. Esta vez, no se trata solo de la pesca ilegal que año tras año vacía zonas críticas, sino de maniobras mucho más sensibles: organizaciones ambientales detectaron que un buque de bandera china realizó trayectorias compatibles con tareas de prospección y mapeo en plena plataforma continental argentina, sin autorización del Estado nacional.
El pesquero Lu Qing Yuan Yu 205, identificado décadas atrás como parte de la flota depredadora del país asiático, fue señalado por desarrollar movimientos lentos, rectilíneos y reiterados frente a las costas de Buenos Aires, Río Negro y Chubut. Dichos patrones, según especialistas, se corresponden con actividades de estudio biológico o geológico.
La denuncia: maniobras sospechosas y una pregunta central
La advertencia fue realizada por el Círculo de Políticas Ambientales, cuyo investigador Milko Schvartzman expuso públicamente el recorrido del navío. El ambientalista recordó que este mismo buque ya había sido observado en 2022 realizando tareas similares más al sur del país.“En 2022 lo detectamos mapeando. En 2025 vuelve a aparecer, esta vez más cerca de Buenos Aires. ¿Se pidieron explicaciones a China? ¿Está protegido el Atlántico Sur?”, cuestionó Schvartzman en redes sociales.
De acuerdo con su análisis, el buque se aprovisionó en el puerto de Montevideo —que desde hace años funciona como base logística de la flota china— antes de iniciar las maniobras registradas por los sistemas satelitales.
Un patrón que se repite: actividades encubiertas y antecedentes graves
El Lu Qing Yuan Yu 205 no es un desconocido. En enero de 2023 la misma organización ya había denunciado que el barco seguía rutas idénticas a las utilizadas para estudios de fondo marino en el Atlántico Sudoccidental.En ese informe, los especialistas detallaban que este tipo de movimientos puede tener múltiples objetivos:
- identificar especies pesqueras objetivo,
- analizar posibles nuevos recursos para explotación,
- recolectar información genética marina,
- estudiar condiciones químicas del mar,
- o relevar la composición del fondo marino de la plataforma continental.
Una flota con denuncias por depredación y abusos
El caso del Lu Qing Yuan Yu 205 se enmarca dentro de una flota ampliamente cuestionada. Los barcos de la empresa Qingdao Ocean Fishery Overseas acumulan un largo historial de violaciones a los derechos humanos, muerte de tripulantes y pesca de especies protegidas.Uno de los episodios más recordados ocurrió en 2020, cuando se divulgó la captura ilegal de un elefante marino juvenil frente a la costa patagónica.
Desde 2015, Montevideo sirve como centro operativo de estas embarcaciones, que reciben subsidios del gobierno chino y, en muchos casos, pertenecen directamente al Estado.
Soberanía en juego: ¿cómo debe responder Argentina?
Aunque el derecho internacional garantiza la libre navegación, las organizaciones ambientalistas remarcan que la situación amerita una respuesta diplomática. La posibilidad de que una flota subsidiada por China realice estudios marinos dentro o sobre el borde de la plataforma continental argentina obliga, sostienen, a exigir explicaciones formales al gobierno asiático.“Las señales son claras: existe interés por conocer los recursos biológicos y geológicos argentinos. Si estas operaciones no están autorizadas, significan una violación directa a la soberanía”, concluyó el Círculo de Políticas Ambientales.
La preocupación vuelve a instalar un debate urgente: la necesidad de fortalecer el monitoreo y la presencia argentina en el Atlántico Sur, una región cada vez más codiciada y vulnerable.
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