El impulso que significó el turismo de compras proveniente de Argentina para el comercio del sur chileno durante 2024 y buena parte de 2025 comienza a perder intensidad. Lo que hasta hace poco era el gran motor de ventas en ciudades fronterizas y zonas francas hoy muestra señales claras de desaceleración, admitidas tanto por grandes cadenas como por los propios gremios del sector.
En la presentación de los resultados del tercer trimestre, el CEO de Falabella Retail, Francisco Irarrázaval, reconoció que el aporte del cliente argentino ya no tiene el mismo peso que meses atrás. “En Chile, prevemos un impacto menor en las ventas argentinas, que disminuirán uno a dos puntos porcentuales en el total de las ventas”, señaló ante analistas, marcando un cambio de tendencia que el comercio venía percibiendo.
Golpe directo a las regiones fronterizas
La baja en el flujo de compradores del otro lado de la cordillera se siente con mayor fuerza en la Región de Magallanes. Allí, el gasto de turistas de Río Gallegos, Río Grande, El Calafate y Ushuaia ha sido, históricamente, un pilar para supermercados, outlets, locales de Zona Franca y el pequeño comercio. Durante años se habló de ese movimiento como un verdadero “salvavidas económico” para el sur chileno.Hoy, ese salvavidas ya no tracciona igual. La Cámara Nacional de Comercio (CNC) reporta una moderación en los indicadores de ventas presenciales. Su gerenta de Estudios, Bernardita Silva, atribuye el cambio a dos factores principales: una brecha cambiaria menos favorable para los argentinos y un turista que, frente a la crisis económica de su país, controla mucho más sus gastos. Para regiones con fuerte dependencia de este flujo, como Magallanes, el impacto podría hacerse evidente en el desempeño del último tramo del año.
Un cierre de año con menos euforia
Desde la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) la mirada es algo más equilibrada, aunque no por eso menos alerta. George Lever, gerente de Estudios, aclara que no se observa un derrumbe, sino una desaceleración después de un final de 2024 considerado “extraordinariamente alto” en términos de ventas. Aun así, prevé un cierre de año bastante más moderado, condicionado por tres elementos:
- jornadas de cierre obligatorio de comercios durante procesos electorales, con mermas de hasta el 50% en las ventas;
- una base de comparación muy exigente frente al cuarto trimestre del año pasado;
- y la pérdida de fuerza del turismo de compras argentino.
Mirada puesta en el verano 2026
Con este escenario, el comercio chileno observa con cautela lo que pueda suceder en los próximos meses. Lo que ocurra entre el cierre de 2025 y el arranque del verano 2026 será decisivo para medir cuán sostenible es el modelo basado en el turista argentino y si será necesario diversificar con mayor urgencia el origen de la demanda.El turismo de compras que hasta hace poco parecía inagotable empieza a mostrar sus límites, y el sur de Chile ya toma nota de que su “cliente estrella” podría dejar de ser tan previsible como antes.
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