La reciente suspensión de los aportes al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP) no es solo un cambio administrativo para las empresas; representa un giro drástico para la planificación urbana en Tierra del Fuego. Al reducir la alícuota al 0%, el flujo de capital que alimentaba directamente proyectos de infraestructura local queda, en la práctica, congelado.
A continuación, los tres ejes principales de impacto en los municipios:
- Paralización de infraestructura crítica: El FAMP fue diseñado para financiar obras que exceden los presupuestos municipales ordinarios, como redes de gas, pavimentación de arterias principales y plantas de tratamiento. Sin el ingreso del 15% del IVA que aportaban las industrias, muchas de estas licitaciones podrían quedar desiertas o suspendidas por falta de fondos.
- Dependencia del Tesoro Nacional: Al eliminarse este mecanismo de "autofinanciamiento" regional, los intendentes pierden autonomía. Los municipios ahora quedan sujetos a la discrecionalidad de las transferencias directas del Gobierno nacional o a la toma de deuda externa para finalizar obras ya iniciadas.
- Freno a la diversificación económica: Más allá del cemento, el Fondo tenía como objetivo financiar proyectos que permitieran a las ciudades dejar de depender exclusivamente de la industria promocionada (como el turismo o la economía del conocimiento). Este "vaciamiento" financiero posterga la posibilidad de que los municipios generen nuevas fuentes de empleo genuino a largo plazo.
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