El comerciante Salinas volvió a plantear su preocupación por la situación que atraviesa el sector comercial formal y advirtió que la falta de controles profundiza las dificultades económicas. En ese sentido, sostuvo que muchos locales cumplen con obligaciones impositivas, laborales, municipales y de seguridad, mientras otros espacios funcionarían bajo esquemas menos exigentes.
“Lo legal dejó de ser negocio”, afirmó al describir el escenario actual, marcado por la caída de ventas, el aumento de costos y la competencia desigual.
Salinas aclaró que el reclamo no busca impedir el funcionamiento de ferias, mercados o paseos de compra, sino que cada puesto cuente con su habilitación correspondiente y se someta a las mismas reglas que cualquier comercio establecido.
Según explicó, existen espacios que trabajan de lunes a sábado con una sola habilitación general para una gran cantidad de puestos. Para el comerciante, esa modalidad debería revisarse, ya que genera diferencias frente a quienes sostienen un local formal con todos los gastos que eso implica.
También cuestionó el uso del monotributo social para actividades comerciales permanentes y consideró que, sin controles adecuados, la informalidad termina afectando directamente a quienes cumplen con la normativa vigente.
“Todos tienen derecho a trabajar. Lo único que pedimos es que todos trabajemos bajo las mismas reglas”, expresó.
El comerciante indicó que la Cámara de Comercio ya elevó notas al Municipio y al Concejo Deliberante para solicitar una regulación más clara. El objetivo, afirmó, es garantizar igualdad de condiciones fiscales, comerciales y de seguridad para todos los actores del sector.
Salinas reconoció que la crisis económica golpea a todo el comercio, pero insistió en que la informalidad agrava el problema. “Hay una caída muy importante de las ventas, pero también hay mucha ilegalidad. Si todos hiciéramos las cosas como corresponde, el comercio por lo menos podría subsistir”, señaló.
Finalmente, remarcó que no se trata de enfrentar a comerciantes con feriantes, sino de ordenar la actividad. “No queremos que cierren las ferias. Queremos que se habiliten como corresponde, que haya controles y que todos paguemos lo mismo. La igualdad de condiciones beneficia a todos”, concluyó.
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