La ciudad fue escenario este sábado de una acción con fuerte contenido ambiental y humano: en la plaza ubicada en la intersección de Cambaceres y Pellegrini se plantó una lenga que simboliza el punto más austral de la denominada “Ruta Verde”, un bio-corredor de 18.300 kilómetros que conecta Alaska con Tierra del Fuego a través de la forestación con especies nativas.
La propuesta, promovida por Juan Carr junto a Red Solidaria, busca generar conciencia colectiva frente al cambio climático y el calentamiento global, impulsando la participación de comunidades de todo el continente en la plantación de árboles. En Río Grande, la iniciativa adquirió además un profundo significado al dedicarse la lenga a la memoria de Sofía Herrera, la niña desaparecida el 28 de septiembre de 2008.
Del acto participaron sus padres, María Elena Delgado y Fabián Herrera, quienes fueron especialmente invitados por Carr. La presencia de la familia aportó una dimensión emotiva al encuentro, transformando la plantación en un gesto de acompañamiento y memoria que conmovió a quienes se acercaron.
Este árbol se suma al pino costero que el año pasado fue plantado en Juneau, Alaska, marcando el extremo norte del corredor verde. De esta manera, ambos puntos quedan unidos simbólicamente por especies que representan la vida, la resiliencia y la necesidad de proteger el ambiente.
Los organizadores destacaron que la meta es que la Ruta Verde se convierta en una respuesta continental frente a la crisis climática, involucrando a millones de personas en acciones concretas de cuidado del planeta. En Tierra del Fuego, el árbol plantado se convierte además en un recordatorio permanente de una ausencia que aún duele, fusionando naturaleza y memoria en un mismo símbolo.
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