La organización protectora Río Grande Adopta atraviesa una situación crítica y necesita reunir más de $1.600.000 para saldar deudas con dos veterinarias locales que asisten a los animales rescatados.
Mariana Jara, referente del espacio, explicó que se trata de una deuda que se viene acumulando desde el mes pasado y que hoy resulta imposible de afrontar sin la ayuda de la comunidad.
“Estamos debiendo 1.600.000 pesos entre ambas veterinarias, Veterinaria Río Grande y Veterinaria Alfa. Se nos hace imposible asumir estos gastos, ya que es una deuda que venimos arrastrando desde el mes pasado y cada vez se nos acumula más”, señaló.
Uno de los casos más complejos es el de Bambino, un perro que debió ser operado de urgencia.
“Acá tenemos, por ejemplo, a Bambino, que tuvo la amputación de una de sus patitas debido a una infección muy grande, lo cual nos salió 480.000 pesos, sin contar la cantidad de controles, la medicación y demás”, detalló. Además, indicó que aún tienen pendiente una nueva cirugía para otro animal, lo que podría seguir incrementando la deuda.
Ante este panorama, desde la organización apelan una vez más a la solidaridad de los vecinos.
“Apelamos a la ayuda de la gente, como siempre, que no nos deja solas, porque todo granito de arena suma”, expresó Jara. Las personas interesadas pueden acercarse directamente a las veterinarias Veterinaria Río Grande, en Pellegrini 190, y Veterinaria Alfa, en 25 de Mayo 2013 o colaborar mediante transferencia al alias Río Grande Adopta, a nombre de Mariana Antonella Jara.
También se reciben donaciones de alimento y ofrecen distintos canales de contacto.
“Pueden contactarnos a través de las redes sociales, en Instagram y Facebook como Río Grande Adopta, y nosotros estaremos coordinando”, indicó.
Por otro lado, Jara remarcó la importancia de contar con hogares transitorios, ya que actualmente no disponen de un refugio propio.
“No contamos con un refugio en la ciudad, así que dependemos de que las familias abran las puertas de su hogar para resguardar algún callejerito por el tiempo que puedan”, explicó, y agregó que también necesitan voluntarios para las jornadas de adopción responsable.
Finalmente, mencionó algunos de los animales que aún esperan una familia. Entre ellos, Charo y Toto, dos cachorros de cuatro meses, y casos más prolongados como el de Lola.
“Lola está con nosotros desde los seis meses, hoy tiene casi dos años y nunca fue elegida”, lamentó. A su vez, destacó la historia de Moca, rescatada del área de Zoonosis, operada y hoy en buen estado de salud, pero todavía sin hogar definitivo.
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