En Ushuaia se viene registrando un número llamativo de denuncias por supuestas sustracciones de teléfonos celulares que, tras distintas verificaciones, no se corresponderían con hechos reales. Se trata de presentaciones realizadas en dependencias policiales por personas que afirman haber sido víctimas de robos o hurtos, aunque en muchos casos no existirían elementos objetivos que acrediten que el delito haya ocurrido.
De acuerdo a información recabada en el ámbito de la seguridad, este fenómeno estaría vinculado a la existencia de seguros contratados sobre dispositivos móviles, los cuales exigen como requisito la presentación de una constancia policial para activar la cobertura. En la mayoría de los casos, dicha cobertura no implica el pago de dinero en efectivo, sino la reposición del equipo presuntamente sustraído por uno igual o de características similares, e incluso la posibilidad de acceder a un modelo más moderno mediante el pago de una diferencia.
Fuentes confiables advirtieron que este tipo de conductas podría encuadrarse en el delito de estafa, además de otras figuras vinculadas a la falsedad de los datos aportados ante la autoridad. En ese sentido, se remarcó que, si se comprueba que una denuncia fue radicada sobre la base de hechos inexistentes o información falsa, la persona denunciante puede quedar alcanzada por sanciones penales.
Además, se señaló que estas presentaciones generan un impacto negativo en los registros estadísticos de seguridad pública. Las denuncias ingresadas alimentan indicadores oficiales sobre delitos cometidos en la vía pública que, en estos casos, no reflejarían la situación real. Esta distorsión afecta los análisis que se utilizan para la planificación de políticas de prevención y seguridad en la ciudad.
Las mismas fuentes indicaron que tanto las fuerzas de seguridad como las compañías aseguradoras cuentan con mecanismos de verificación, entre ellos el bloqueo y seguimiento del IMEI, el análisis del uso posterior del dispositivo y la detección de reiteración de reclamos por parte de un mismo titular, lo que en muchos casos permite identificar inconsistencias entre lo denunciado y la realidad.
Se advirtió también que la mayoría de las denuncias por presuntos robos de celulares presentan un patrón recurrente. En numerosos casos, los denunciantes sostienen que el dispositivo les fue sustraído en boliches u otros espacios de concurrencia nocturna, sin testigos ni precisiones claras, lo que dificulta la comprobación de los hechos.
No obstante, las situaciones que generan mayor impacto en las estadísticas y en la percepción de inseguridad son aquellas denuncias que describen supuestos robos con armas, que rápidamente se viralizan a través de redes sociales y grupos de mensajería. En ese marco, se recordó un caso reciente en el que circuló la versión de que una mujer habría sido asaltada a mano armada en la intersección de Las Prímulas e Isla de los Pájaros, en la zona alta de la ciudad.
Desde la Policía se informó que dicho episodio fue descartado tras las tareas de verificación correspondientes, ya que no existieron elementos que acreditaran la ocurrencia del hecho. Ante cada denuncia formal —presencial o digital— se activan instancias de investigación que incluyen análisis de cámaras de seguridad y otras medidas de corroboración, las cuales permitieron establecer que el supuesto robo no ocurrió.
Las autoridades advirtieron finalmente que la difusión de denuncias falsas y versiones infundadas no solo puede derivar en consecuencias penales, sino que también contribuye a generar temor en la comunidad y a distorsionar la realidad en materia de seguridad pública.
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