El sector de los almacenes de barrio cerró 2025 con un escenario complejo en Río Grande, marcado por una nueva contracción del consumo y el impacto sostenido de la crisis económica nacional. Así lo expresó Luis Schreiber, referente de los comerciantes almaceneros, al analizar el desempeño del año.
“Fue un año muy, muy difícil”, afirmó Schreiber al describir la situación general del rubro. En la misma línea, advirtió que “hoy está difícil llevar un almacén adelante. No quiero imaginarme otros rubros”.
La caída de las ventas no se limita a productos secundarios, sino que alcanza de lleno a la canasta básica. “La caída del consumo de carne es estrepitosa, pero también bajó muchísimo el consumo de lácteos. Hoy no se vende leche como antes, y yogures directamente no se venden”, señaló el comerciante.
Frente a este contexto, el comportamiento de los clientes también cambió. “La gente compra lo que puede, lo más barato”, explicó Schreiber, reflejando una pérdida marcada del poder adquisitivo.
A la baja en las ventas se suma el incremento de los gastos fijos, especialmente los servicios. “Las tarifas nos tienen a maltraer”, sostuvo, al tiempo que comparó la situación actual con años anteriores: “Antes había un sistema productivo con tarifas accesibles. La gente tenía trabajo, se movía, salía, consumía. Hoy vemos todo lo contrario: cada vez menos consumo, menos trabajo y una plaza totalmente seca”.
Finalmente, cuestionó que los indicadores macroeconómicos no reflejan lo que ocurre en los comercios de cercanía. “Conseguir un peso cuesta muchísimo”, concluyó.
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