Tras la viralización de imágenes de personas ingresando por su cuenta a las termas del río Valdez, el intendente de Tolhuin, Daniel Harrington, salió a ponerle voz oficial a lo que ya es un secreto a cielo abierto: la gente entra igual… y el Municipio corre de atrás.
En diálogo con Radio Provincia, el jefe comunal reconoció que el lugar se transformó en una especie de atracción sin control de acceso ni sistema de cobro, donde “hoy tenemos grupos de 5, 8 o hasta 20 personas queriendo ingresar”, impulsados por redes sociales y publicaciones que, según remarcó, “lejos de ayudar con la promoción del lugar, lo único que hacen es complicarlo”.
Mientras se insiste en que no se ingrese, la realidad es que ya ingresaron muchos. Harrington detalló un escenario poco turístico: menores extraviados, fogones encendidos en sectores no habilitados, vecinos y funcionarios actuando como guardaparques improvisados, y personal municipal intentando preservar un espacio que todavía no cuenta con habilitación formal. “Hubo que montar un operativo rápido porque se perdieron dos menores”, relató.
En ese contexto, el intendente aseguró que la apertura oficial estaría “a horas”, aunque sin una fecha precisa, y que se implementará un esquema con cupos, turnos mediante códigos QR, control de seguridad privada, rotación de piletones y un sistema de acceso organizado. También aclaró que se están realizando obras de infraestructura y mantenimiento, afectadas incluso por el accionar de los castores, que provocaron daños en sectores del predio.
La propuesta inicial prevé habilitar dos piletones, con cupos de aproximadamente 40 personas por turno, con una permanencia de tres horas. Es decir, tras semanas de ingresos informales y difusión en redes sociales, se avanzará hacia una modalidad regulada.
Respecto al costo, Harrington adelantó que los valores serán “súper accesibles” y oscilarían, según explicó, entre los 15.000 y los 40.000 pesos por persona, una vez que se habilite oficialmente la boletería.
Mientras tanto, las termas continúan funcionando de hecho como uno de los pocos atractivos turísticos donde primero llega la gente, luego aparecen los problemas y recién después se organiza la apertura. Como definió el propio intendente, el Municipio trabaja “a contrarreloj”, aunque el público viene llegando desde hace tiempo.
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