Los servicios de monitoreo de clima espacial siguen la trayectoria de una eyección de masa coronal (CME) emitida por el Sol y alertan por posibles interferencias en tecnologías que dependen de satélites y radio. El impacto contra el campo magnético terrestre se espera entre la noche del lunes y la mañana del martes, aunque el momento exacto puede ajustarse a medida que se actualizan los datos del viento solar.
El Met Office del Reino Unido emitió un aviso amarillo y prevé una tormenta geomagnética de nivel G3. En ese escenario, se considera poco probable un apagón eléctrico prolongado, pero sí podrían registrarse degradaciones temporales en navegación y comunicaciones. En paralelo, la NOAA de Estados Unidos sumó incertidumbre al advertir que el evento podría escalar a G4, un nivel que eleva el riesgo de problemas en el control de tensión de las redes y activación de sistemas de protección.
Posibles efectos:
. Apagones o degradación de comunicaciones de radio HF (alta frecuencia).
. Errores de posición y pérdida de precisión del GPS, especialmente en latitudes altas.
. Ruido e interferencias en sistemas de imágenes y señales satelitales.
Las tormentas solares se producen cuando el Sol expulsa nubes de plasma y campos magnéticos que, al chocar con la magnetosfera terrestre, generan corrientes capaces de afectar satélites y alterar señales. También podrían favorecer la aparición de auroras en latitudes más bajas de lo habitual, aunque su visibilidad dependerá de las condiciones meteorológicas locales, como nubosidad o lluvia durante la noche.
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