Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido

Click aquí para activar las notificaciones y recibir las noticias directamente en su escritorio.

Interes General

Menos pantallas, más foco: qué pasó tras un mes sin redes sociales

Cuánto influían las redes sociales en su vida cotidiana y en su rendimiento mental. Para hacerlo, encaró un mes completo sin Instagram ni TikTok, en una experiencia acompañada por evaluaciones neurocognitivas que, según relató, evidenciaron cambios positivos en distintas áreas vinculadas a la memoria, la atención y el bienestar emocional.

La iniciativa surgió cuando comenzó a notar que el vínculo con el celular ya no respondía solamente a cuestiones laborales. Según contó, había momentos en los que intentaba desconectarse, pero terminaba regresando una y otra vez a la pantalla, atrapada en una rutina de consumo automático. Esa sensación de repetición constante y malestar fue lo que la llevó a iniciar el detox digital.

Antes de empezar con el experimento, Caretto se sometió a una evaluación junto a una neuropsicóloga en el Instituto de Neurología de Buenos Aires. Allí, explicó, se encontró con un primer resultado que la sorprendió por las dificultades que tenía para recordar información y sostener el desempeño en las pruebas. Un mes después, al repetir los estudios, el panorama había cambiado.

De acuerdo con su testimonio, tras los treinta días sin redes se observaron avances en memoria visual y episódica, atención, lenguaje y funciones ejecutivas. También señaló que hubo una mayor estabilidad cognitiva, una reducción de intrusiones en la memoria y una mejora general en su estado anímico, con menos ansiedad y una mejor regulación emocional.

Durante una entrevista televisiva, la periodista remarcó que el problema no es solo el uso frecuente del celular, sino la lógica con la que funcionan muchas plataformas. En ese sentido, planteó que herramientas como el scroll infinito, la reproducción automática y los videos breves generan una dinámica pensada para retener la atención durante el mayor tiempo posible, incluso cuando el usuario ya no está disfrutando lo que ve.

En la conversación también surgió la idea de que el teléfono funciona muchas veces como una extensión de la memoria, algo que puede resultar útil en ciertos aspectos de la vida diaria. Sin embargo, Caretto diferenció ese uso práctico del comportamiento compulsivo que promueven algunas redes, especialmente cuando el consumo deja de ser consciente y pasa a ocupar cada momento libre.

Más allá de los resultados clínicos, la experiencia también modificó su rutina diaria. Relató que, al dejar de usar esas aplicaciones, sintió que el tiempo rendía más, pudo retomar actividad física, avanzar en proyectos pendientes y recuperar una sensación de mayor presencia en las tareas cotidianas. Según describió, la hiperconectividad no solo genera ansiedad, sino también dispersión y dificultades para concentrarse.

La reflexión final no apuntó a demonizar la tecnología, sino a revisar el modo en que se usa. Para Caretto, las redes pueden ser valiosas en muchos ámbitos, pero también pueden alterar la atención, la percepción del tiempo y la manera en que las personas se vinculan con su entorno cuando el consumo se vuelve excesivo.

Compartinos tu opinión

Te puede interesar

Últimas noticias

Fotos

Queremos invitarte a conocer Tierra del Fuego a través de sus maravillosos paisajes.

Invierno fueguino en 360°: Río Grande bajo la nieve

ver todas las fotos

Videogalería Ver más

Momentos TDF

Teclas de acceso