Uno de los momentos más impactantes se produjo con la declaración de la propia Mancilla. Frente al tribunal, relató aspectos de su historia personal, mencionó tratamientos psiquiátricos desde la niñez y sostuvo que su relación con Baciocchi se inició cuando ella era adolescente y él se desempeñaba como profesor. Según su testimonio, ese vínculo derivó con el tiempo en situaciones de abuso, presión y hostigamiento. Al referirse puntualmente al crimen, reconoció haberlo apuñalado en medio de un forcejeo, aunque aseguró que no tuvo intención de matarlo.
La versión expuesta por la acusada contrastó de forma directa con la de la madre de Alexis, quien describió una relación muy distinta. La mujer aseguró que su hijo estaba profundamente enamorado y que, según lo que él le contaba, era quien sufría episodios de manipulación y hostigamiento. Esa oposición de relatos marcó desde el comienzo uno de los ejes centrales del juicio: determinar qué dinámica existía realmente entre ambos antes del hecho.
Durante otra de las audiencias, los peritos forenses detallaron que Baciocchi murió como consecuencia de múltiples heridas de arma blanca, en especial en la zona del tórax. También señalaron la presencia de golpes en distintas partes del cuerpo, lesiones en la cabeza y una mordida en una pierna, elementos que dieron cuenta del nivel de violencia registrado. La exposición del material pericial y de las imágenes de la autopsia provocó un fuerte impacto entre quienes seguían el debate.
En paralelo, personal policial incorporó pruebas reunidas durante la investigación. Entre ellas, se mencionó un llamado realizado al 101 el mismo día del crimen y mensajes de WhatsApp que, según se expuso en la audiencia, podrían respaldar la hipótesis de acoso que denunció Mancilla. Con esos elementos, el juicio comenzó a sumar piezas destinadas a reconstruir las horas previas y el contexto del homicidio.
La tercera jornada sumó tensión con la declaración de un perito convocado por la querella, quien sostuvo que la acusada habría intentado inducir a error durante las pericias psicológicas y la describió como una persona manipuladora. Sin embargo, ese planteo fue rápidamente cuestionado por la defensa, que puso bajo la lupa la credibilidad del especialista al recordar una condena previa por falso testimonio en otra causa de alto perfil.
Ese mismo día también declaró el hermano de Alexis Baciocchi, quien expresó ante el tribunal su dolor por lo ocurrido y reclamó justicia. Su intervención aportó una mirada atravesada por el impacto familiar del crimen y reforzó la postura de la querella respecto de la gravedad de los hechos que se juzgan.
Hacia el cierre de la semana, el debate se concentró en la salud mental de Florencia Mancilla. Profesionales que la atendieron antes y después del episodio mencionaron antecedentes de consumo problemático, intentos de suicidio y un diagnóstico compatible con trastorno límite de la personalidad. No obstante, coincidieron en que no se detectaron alteraciones que implicaran pérdida de contacto con la realidad, aunque sí surgió en evaluaciones previas la referencia a una voz interna que le impartía órdenes.
La quinta audiencia incorporó además un dato delicado sobre intervenciones previas al crimen. Una ex trabajadora de la Secretaría de la Mujer de Río Grande afirmó que meses antes había advertido mediante un informe que el caso revestía extrema gravedad y que existía riesgo tanto de suicidio como de un posible ataque contra quien señalaba como agresor. Según declaró, esa situación no recibió el abordaje urgente que requería. A ello se sumó el testimonio de una ex pareja de Mancilla, quien relató episodios de violencia durante la relación y también en el vínculo con el hijo que ambos tienen en común.
Con este panorama, la primera semana del juicio dejó abierto un escenario complejo, donde conviven pericias, denuncias previas, discusiones sobre salud mental y relatos completamente opuestos sobre la relación entre víctima e imputada. El proceso continuará en los próximos días con nuevas declaraciones que podrían resultar decisivas para esclarecer lo ocurrido y definir las responsabilidades penales en un caso que conmociona a Río Grande.
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