En el marco de una nueva Vigilia por Malvinas en Río Grande, Miguel Vázquez reflexionó sobre el presente de la conmemoración y puso en valor la continuidad generacional que sostiene viva la causa a lo largo de más de tres décadas.
Con más de 30 ediciones vividas, describió este momento como especialmente significativo: “Es un momento muy especial”, expresó, al tiempo que reconoció la carga emocional que implica esta etapa, atravesada por cambios y nuevos protagonistas.
En ese sentido, remarcó el rol de quienes hoy comienzan a involucrarse en la construcción de la memoria colectiva: “Viene gente nueva, vienen ideas nuevas, viene la nueva sangre que tiene que continuar con esta causa Malvinas”, afirmó, destacando la importancia de ese recambio para mantener vigente el compromiso social.
Además, hizo referencia a uno de los símbolos más fuertes de la Vigilia, la tradicional Carpa de la Dignidad, que podría estar viviendo su última edición antes de dar paso a un espacio permanente: “Ver esta carpa armándose tal vez por última vez también genera emociones”.
A lo largo de los años, Vázquez ha mantenido un vínculo cercano con los veteranos, compartiendo experiencias y acompañando cada jornada conmemorativa. “He compartido muchas horas con los veteranos, hablando y escuchando sus historias”, recordó.
Finalmente, subrayó que la causa Malvinas trasciende generaciones y pertenece a toda la comunidad: “Es un sentimiento que nos atraviesa a todos”, concluyó, en una ciudad donde la Vigilia se mantiene como uno de los eventos más representativos y convocantes año tras año.
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