La demanda de asistencia alimentaria en las escuelas fueguinas volvió a mostrar el impacto de la crisis social en las familias. Según los datos expuestos por la funcionaria Avendaño, actualmente son 10.225 los chicos que retiran viandas en la provincia, una cifra que creció de manera significativa desde 2024, cuando el número rondaba los 8.000 estudiantes.
El incremento refleja un escenario preocupante dentro del sistema educativo. Con una matrícula cercana a los 49.000 alumnos en Tierra del Fuego, la asistencia alcanza hoy a uno de cada cinco estudiantes, lo que convierte al servicio alimentario escolar en una herramienta central de acompañamiento para miles de hogares.
Avendaño remarcó que el programa cumple un rol clave en medio de las dificultades económicas. Lo definió como “un paliativo para las familias” y destacó que la alimentación está directamente vinculada al aprendizaje y al desarrollo de los chicos. “Un chico que no come no puede aprender”, sostuvo.
La mayor demanda se registra en Río Grande, donde alrededor de 6.800 estudiantes reciben asistencia alimentaria. En Ushuaia, la cifra se ubica entre 3.100 y 3.200 alumnos, mientras que en Tolhuin alcanza aproximadamente a 545 chicos.
En Río Grande, el esquema funciona principalmente a través de comedores en escuelas primarias. En el caso de jardines y establecimientos secundarios, la entrega de viandas se articula mediante otras instituciones para garantizar que la asistencia llegue a los estudiantes.
La funcionaria también se refirió al funcionamiento del servicio durante las medidas de fuerza en el sistema educativo. Aseguró que, aun cuando no hay clases, los chicos pueden retirar igualmente sus viandas. Sin embargo, reconoció que pueden aparecer dificultades cuando el personal de comedores adhiere a los paros, situación que obliga al área a reorganizarse para cubrir la demanda.
Avendaño insistió en que la prioridad está puesta en los estudiantes y que la asistencia debe sostenerse más allá de la coyuntura escolar. “Tenemos que asistir sí o sí a los niños”, señaló, al remarcar que las viandas están destinadas a ellos.
De todos modos, admitió que en muchos hogares esa comida termina siendo compartida con otros integrantes de la familia, una situación que evidencia la profundidad de la crisis económica y el nivel de dependencia que muchas familias tienen hoy respecto del sistema alimentario escolar.
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