Un hábito cotidiano que millones de personas repiten al usar un cajero automático puede convertirse en una puerta de entrada para nuevas estafas bancarias: imprimir el comprobante de la operación y luego tirarlo en un cesto de basura cercano.
Aunque a simple vista parece un papel sin importancia, especialistas en ciberseguridad advierten que ese ticket puede contener información suficiente para que un delincuente construya un engaño creíble. El riesgo no siempre está en un dato aislado, sino en la combinación de detalles que permiten identificar a la víctima, ubicar la operación y simular una comunicación oficial del banco.
El escenario más frecuente ocurre dentro de las propias sucursales. El usuario retira dinero, consulta saldo o realiza una operación, imprime el ticket y lo descarta al salir. Para quienes buscan información bancaria en la basura, ese comprobante puede convertirse en una herramienta útil para iniciar una estafa.
Si bien los cajeros automáticos suelen ocultar parte del número de cuenta o tarjeta mediante asteriscos, otros datos quedan visibles. Con esa información, los estafadores pueden llamar a la persona, presentarse como empleados bancarios y mencionar detalles reales de la operación para generar confianza.
El objetivo de esas maniobras suele ser siempre el mismo: lograr que la víctima entregue claves, códigos de seguridad, tokens o datos de acceso. Una vez que consiguen esa información, pueden tomar el control de la cuenta y realizar movimientos no autorizados.
Por eso, la principal recomendación es evitar la impresión del comprobante siempre que sea posible. Hoy la mayoría de los bancos permite consultar movimientos, saldos y operaciones desde el home banking o la aplicación móvil, sin necesidad de generar un papel que pueda perderse o terminar en manos equivocadas.
Datos sensibles que pueden quedar expuestos en un ticket
• Saldo disponible de la cuenta: es uno de los datos más riesgosos, porque permite identificar si una persona tiene montos elevados.• Lugar de la operación: puede mostrar la sucursal o el cajero utilizado.
• Fecha y hora del movimiento: ayuda al delincuente a construir un relato creíble sobre una supuesta operación reciente.
• Últimos dígitos de la tarjeta o cuenta: aunque no muestran el número completo, pueden servir para reforzar una estafa telefónica.
• Tipo de operación realizada: consulta de saldo, extracción u otro movimiento que puede ser usado para engañar a la víctima.
Cómo pueden usar esos datos los estafadores
• Pueden llamar a la víctima haciéndose pasar por personal del banco.• Pueden mencionar la hora, el lugar o el tipo de operación para generar confianza.
• Pueden afirmar que detectaron un movimiento sospechoso y pedir una “verificación urgente”.
• Pueden solicitar claves, tokens, códigos de seguridad o datos personales.
• Pueden presionar con amenazas de bloqueo de cuenta para que la persona actúe rápido y sin pensar.
Cómo protegerse al usar cajeros automáticos
• No imprimir el ticket: la opción más segura es consultar los movimientos desde la app o el home banking.• Guardar el comprobante si se imprime: no hay que dejarlo en el cajero ni tirarlo en cestos públicos.
• Destruir el ticket antes de descartarlo: romperlo en varias partes y asegurarse de que los datos queden ilegibles.
• Revisar el cajero antes de operar: observar si hay elementos extraños en la ranura, el teclado o la zona de la pantalla.
• Cubrir el teclado al ingresar el PIN: hacerlo incluso cuando no haya personas cerca.
• No aceptar ayuda de desconocidos: ninguna persona externa debe intervenir durante la operación.
• Cambiar claves periódicamente: evitar fechas de nacimiento, números repetidos o secuencias fáciles.
• No compartir códigos ni tokens: el banco nunca debe pedir claves completas, contraseñas o códigos de seguridad por teléfono o mensaje.
• Activar alertas de movimientos: las notificaciones permiten detectar operaciones sospechosas de manera más rápida.
El comprobante impreso puede parecer inofensivo, pero en manos de un estafador puede transformarse en una pieza clave para construir un fraude. En tiempos de crecimiento de las estafas bancarias, reducir la exposición de datos personales y financieros es una medida básica para proteger la cuenta.
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