El sector comercial de Río Grande atraviesa semanas de fuerte preocupación por la retracción del consumo. Según advirtió el presidente de la Cámara de Comercio, José Luis “Gigi” Iglesias, las ventas registran una baja que se ubica entre el 20% y el 30%.
El dirigente sostuvo que el problema no responde únicamente a los feriados recientes, que redujeron la cantidad de días de atención, sino a una situación más profunda que viene golpeando desde hace meses a la actividad comercial.
Entre los principales factores, Iglesias mencionó la pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento de las familias y el impacto de las tasas de interés, que limitan la capacidad de compra de los vecinos. “El consumo cayó más de lo que se esperaba”, señaló.
La baja, según explicó, se siente de manera generalizada y alcanza incluso a rubros considerados esenciales. En ese marco, los consumidores se muestran cada vez más cuidadosos al momento de gastar, lo que repercute directamente en la caja diaria de los negocios.
El titular de la Cámara también vinculó la situación con el estancamiento del mercado laboral. Advirtió que la falta de generación de nuevos puestos de trabajo termina impactando en cada comercio de la ciudad, ya que reduce el movimiento económico local.
A nivel provincial, Iglesias apuntó además a la falta de inversiones y de políticas de fondo para acompañar al sector. En ese sentido, consideró que el escenario actual es consecuencia de falencias acumuladas que hoy se reflejan con mayor crudeza.
Frente a este panorama, pidió avanzar en acuerdos entre el ámbito público y privado para sostener la actividad. “No se trata de buscar culpables, sino de encontrar soluciones”, remarcó.
Mientras tanto, la Cámara de Comercio continúa reuniendo inquietudes de los comerciantes, en un contexto marcado por menores ventas, incertidumbre y dificultades crecientes para mantener el funcionamiento diario de los locales.
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