La situación financiera de las familias continúa mostrando señales de alerta. Según datos de la consultora 1816 en base al Banco Central, la irregularidad en los préstamos a hogares pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 11,2% en febrero de 2026, el nivel más alto desde 2004.
El deterioro se concentra principalmente en los créditos vinculados al consumo diario. Los préstamos personales registraron una irregularidad del 13,8%, el nivel más alto en quince años, mientras que las tarjetas de crédito alcanzaron el 11,6%. Más atrás quedaron los créditos prendarios, con 6,8%, y los hipotecarios, con apenas 1,4%.
El escenario es más delicado en los créditos no bancarios y en el rubro “otros”, donde la irregularidad llegó al 34,4%. En ese grupo aparecen financiaciones de billeteras, cadenas comerciales y empresas que ofrecen crédito para compras de electrodomésticos, textiles u otros consumos. Tarjeta Naranja registró 35,7%, Cencosud 25,5%, Credicuotas Consumo 25,4% y Mercado Pago informó 14,7%.
Los especialistas atribuyen este aumento a la combinación de tasas elevadas, salarios que no alcanzan y familias que recurrieron al crédito para cubrir gastos básicos. El riesgo es que, ante el crecimiento del incumplimiento, bancos y fintech endurezcan las condiciones para prestar, lo que podría afectar aún más el consumo de los hogares.
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