Entre el equipamiento previsto se encuentran dos aviones King Air B360 ER MPA, preparados con sensores y radares para tareas de patrullaje marítimo. También se incorporarán drones Shield AI V-Bat, sistemas de despegue y aterrizaje vertical que pueden operar desde cubiertas reducidas sin necesidad de modificar los buques donde sean desplegados.
Según explicó el analista internacional Andrei Serbin Pont, cada sistema V-Bat incluye tres drones y un centro de control. En total llegarían seis unidades, lo que permitiría equipar dos patrulleros oceánicos y sostener tareas de monitoreo durante las 24 horas en áreas específicas del Atlántico Sur. Estos drones cuentan con una autonomía aproximada de 12 horas y pueden transportar sensores electroópticos para identificación y seguimiento de objetivos.
El acuerdo también contempla la provisión de software para la Armada y la Prefectura Naval, con capacidad para reunir y analizar información sobre buques que operan en la región. La intención es detectar movimientos sospechosos, posibles infracciones y patrones vinculados a la pesca ilegal, una preocupación que alcanza a embarcaciones chinas, taiwanesas, españolas y coreanas.
La incorporación de esta tecnología también se inscribe en una estrategia más amplia de Estados Unidos en la región. En ese sentido, Serbin Pont sostuvo que la doctrina Monroe permanece vigente en la política exterior norteamericana y que, para contener el avance de China, Washington busca fortalecer capacidades de países aliados. “La renovación requiere no solo establecer vínculos fuertes con los gobiernos de la región, sino también asumir costos”, señaló el analista.
Compartinos tu opinión