El radar instalado en la zona de Tolhuin vuelve a quedar en el centro de la escena por un dato que no pasa desapercibido: desde el anuncio público de LeoLabs, realizado el 13 de marzo de 2023, ya pasaron más de tres años y todavía persisten interrogantes sobre cómo ingresó, quién lo controló y qué organismos permitieron su avance en Tierra del Fuego.
Tomando como referencia esa fecha y hasta el viernes 12 de junio de 2026, el radar lleva en el territorio fueguino:
• 3 años
• 2 meses
• 30 días
• Más de 1.187 días
• Más de 28.495 horas
El caso sigue rodeado de un fuerte misterio político e institucional. La gran pregunta que continúa sin una respuesta clara es cómo una estructura de estas características pudo llegar hasta Tolhuin sin que existiera, al menos públicamente, un control visible sobre su ingreso, traslado, instalación y puesta en funcionamiento.
El radar fue ubicado en la estancia El Relincho, en cercanías de Tolhuin, y desde entonces generó preocupación por su ubicación estratégica, su tecnología y las implicancias vinculadas a la soberanía nacional. Con el paso del tiempo, el tema dejó de ser solamente técnico para convertirse en un asunto político, judicial y de seguridad.
A más de tres años del inicio de esta historia, el interrogante sigue abierto: ¿quién autorizó el ingreso?, ¿quién supervisó el montaje?, ¿qué controles se hicieron?, ¿por qué nadie advirtió públicamente el avance de la instalación hasta que el caso ya estaba consumado?
Mientras avanzan los pedidos de explicaciones y las investigaciones, el radar de Tolhuin continúa siendo uno de los episodios más llamativos de los últimos años en Tierra del Fuego. No sólo por lo que representa en materia de soberanía, sino también por el silencio y las zonas grises que todavía rodean su llegada a la provincia.
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