La conmemoración del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez volvió a poner en debate una problemática que muchas veces permanece oculta dentro de los hogares, las instituciones y el sistema de salud. Bajo el lema “Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores”, la jornada internacional advirtió sobre la necesidad de avanzar en políticas concretas para proteger la dignidad, la autonomía y los derechos de quienes transitan la vejez.
Especialistas en gerontología señalaron que el maltrato no siempre se expresa mediante agresiones físicas. También aparece cuando se les niega participación en decisiones familiares, se desvalorizan sus capacidades, se administra su dinero sin consentimiento, se los sobreprotege o se los trata como si ya no pudieran opinar sobre su propia vida. Según remarcaron, tener limitaciones físicas o necesitar ayuda no implica perder el derecho a decidir.
El experto José Trop advirtió que en Argentina persisten graves deudas con las personas mayores, especialmente en salud, accesibilidad urbana, ingresos jubilatorios, atención odontológica, salud mental y acompañamiento frente a la soledad. También cuestionó la falta de políticas preventivas, programas de actividad física, educación digital, turismo social y espacios de participación real para este sector de la población.
Por su parte, la licenciada Graciela Spinelli remarcó que uno de los errores más frecuentes dentro de las familias es no respetar los tiempos de las personas mayores. Explicó que muchas veces necesitan más paciencia para comprender, responder o realizar actividades, y que eso no debe confundirse con incapacidad. También señaló que el destrato en consultorios y servicios de salud, como minimizar un dolor por la edad, afecta directamente la dignidad de los adultos mayores.
Los especialistas coincidieron en que la prevención comienza con la escucha, el respeto y la observación cuidadosa de cada situación. Ante una sospecha de maltrato, recomendaron actuar con cautela, evitar juicios apresurados y acudir a los canales municipales o áreas competentes para pedir orientación. La vejez, insistieron, debe ser reconocida como una etapa con derechos plenos, donde ninguna persona sea tratada como una carga ni privada de su autonomía.
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