Viajar al exterior desde Argentina se volvió más caro en los últimos meses. Los pasajes internacionales registraron incrementos que, en algunas rutas, llegaron hasta el 30%, impulsados principalmente por la suba del petróleo, el encarecimiento del combustible aeronáutico y el aumento de distintos costos operativos que enfrentan las compañías aéreas.
El impacto más fuerte se sintió en los vuelos de larga distancia. De acuerdo con un relevamiento de la consultora EcoSur, el precio promedio de los tickets internacionales con salida desde Buenos Aires pasó de USD 715 a USD 824, lo que representa una suba promedio del 15,6%. Sin embargo, algunas rutas superaron ampliamente ese nivel: Buenos Aires-Los Ángeles aumentó 29%, mientras que Buenos Aires-Nueva York trepó 23%.
Los destinos más elegidos por los argentinos también reflejaron ajustes importantes. Los vuelos a Miami subieron alrededor de 17%, mientras que Madrid, Cancún y Punta Cana mostraron incrementos cercanos al 15%. La combinación entre alta demanda, menor disponibilidad de frecuencias y mayores costos de operación terminó presionando los valores finales de los pasajes.
Uno de los factores centrales detrás de estos aumentos fue el salto del precio del petróleo, afectado por el conflicto en Medio Oriente y la inestabilidad del mercado energético internacional. El barril Brent, que a comienzos de febrero de 2026 rondaba los USD 66, llegó a tocar picos cercanos a los USD 120 y luego se ubicó alrededor de los USD 86. Esa volatilidad golpeó de lleno al jet fuel, combustible clave para la aviación comercial.
Según estimaciones de la industria, el combustible puede representar cerca del 40% de los gastos totales en vuelos de largo alcance. Por eso, cada variación fuerte en el valor del crudo se traslada rápidamente a la estructura de costos de las aerolíneas. La Asociación de Transporte Aéreo Internacional proyectó que el queroseno aeronáutico alcanzaría un promedio de USD 152 por barril durante 2026, muy por encima de los USD 90 del año anterior.
A ese escenario se sumaron cambios operativos obligados por las tensiones internacionales. Algunas compañías modificaron rutas para evitar zonas de conflicto, lo que extendió los tiempos de vuelo, elevó el consumo de combustible y encareció los seguros. En paralelo, en Argentina también pesó la actualización de tasas y cargos vinculados a la actividad aérea.
Frente a este contexto, varias aerolíneas aplicaron recargos temporales por combustible, redujeron frecuencias en mercados de menor rentabilidad y aceleraron la renovación de flotas por aviones más eficientes. En el caso de Aerolíneas Argentinas, el adicional alcanza $7.500 por tramo en cabotaje y entre USD 10 y USD 50 en rutas regionales e internacionales, según el destino.
Pese al aumento de precios, el movimiento aéreo internacional mantiene un fuerte dinamismo. Entre enero y mayo, más de 21,4 millones de pasajeros circularon por aeropuertos argentinos, superando el récord anterior para ese período. El crecimiento fue impulsado por los viajes al exterior, que alcanzaron los 7,7 millones de pasajeros, mientras que el cabotaje mostró una caída en el acumulado anual y un retroceso más marcado durante mayo.
Compartinos tu opinión